¿Qué Pasa?

Violín y Cello sellan valor de la amistad

Violín y Cello  sellan  valor de la amistad

Un violín tocado magistralmente por una virtuosa instrumentista nacida en Corea y nacionalizada norteamericana, una intensa cellista colombiana (que sustituyó al anunciado Jonak Kim (tambien coreano), un veterano director titular de la y los talentos interpretativos de la Sinfónica Nacional, proporcionaron anoche una experiencia sensitiva y exquisita al público que asistió al Teatro Nacional Eduardo Brito.

La solista al violín era Kristin Lee, destacada desde que se inició en el instrumento y ganadora de una gama de premios internaccionales, mientras que al chelo estaba la colombiana Crhistine Lamprea, aclamada por la crítica internacional como una ejecutante exquisita y extrema en sus tonalidades.

La función sinfónica de la jornada evidenció una notable conjunción de talentos, al ejecutar un concierto escrito (y dirigido inicialmente por su creador, Johannes Brahms, como celebración por haber recuperado a su amigo, el violinista húngaro Joseph Joachim, cuya relación se quebró por el divorcio de este, situación emotiva en la que Brahms apoyó a la esposa en separación.

La amistad de los dos artistas (de la composición sinfónica y del oficiante elevado que es el violín) se colapsó por años hasta que pudo restablecerse y ello fue celebrado por Brahms, escribiendo una intrincada pieza para dos instrumentos solidas con la sonoridad colorida de violín y el cello.

Al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, un vigoroso José A Antonio Molina que ocupó el podium para conducir una masa instrumental que sustentó un espectáculo inolvidable.