uadalajara.-Pensé, al llegar, que encontraría cadáveres sangrantes en el aeropuerto. Pero no es así. Lo que he encontrado en México es otra realidad. Estoy en México y llegué aquí para corroborar lo que ocurre con muchos países en los cuales las malas acciones de un porcentaje mínimo de la población, logra proyectar una imagen negativa que se disocia de lo que es la realidad. Frente a la sensación de que el fin llega y todo termina, los mexicanos han estructurado su Estrategia México 2011, que desarrolla acciones para reforzar el alma nacional de orgullo de mexicanía y lograr una oleada de entusiasmo nacional y la conquista de una calidad de vida sin precedentes. La realidad de México que tenemos en el exterior, es parcial, fragmentada e injusta. México es vibración de un pueblo que avanza y procura un mejor destino. Llegue a México con el temor que inspiran las malas noticias internacionales que hablan de violencia, sicariato y delincuencia.
He llegado a Guadalajara para participar del XXVI Festival de Cine, el más importante de América Latina y que dedica su versión a Israel. Viajo invitado por la Fundación Global y con respaldo de El Nacional. Pero me he encontrado con un México distinto al que esperaba, uno vibra de orgullo y patriotismo en si mismo, uno que tiene su turismo desarrollado al extremo. Un México tiene un rostro que visto tal cual es, provoca respeto admiración y deseos de volver a compartir con su gente mayoritariamente buena y trabajadora. El mexicanismo es una forma de pensar común aquí y que supera el historial de los malos políticos, la corrupción y las degradantes formas violentas de vivir. México es más que sus delincuentes. Los tiene, como están y operan en muchos otros países, incluyendo la República Dominicana, los de América Central y Colombia, pero en todos ellos, el turismo se hace posible, se convierte en fuente de trabajo, inversión y la creación de un gran ´pedestal nacional que levanta un pueblo digno de la mejor de las suertes. México, tan pronto llegas, te invade con sus impresionantes ofertas turísticas de todo tipo. Sus monumentos indígenas hablan de una generación autóctona que registro un avance tecnológico, científico y cultural que en nada se parece a los esbozos de civilización que nos legaron nuestros tainos, sin despreciar lo que aportan, pero este patrimonio, tiene otro nivel.
México tiene patrimonios culturales únicos.

