Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Como Cabarete es el bello pueblo que habito, desde agosto de 2011, he sentido el impulso de escribir sobre las condiciones meteorológicas que tan gravemente le están perjudicando, a él y a las poblaciones que le rodean. Me duele ver cómo, el recurso económico principal, el turismo, se está viendo afectado gravemente, desde hace bastante tiempo.

Es verdad que, en pleno invierno dominicano, aquí suele llover con frecuencia. Pero, la forma tan devastadora en que lo está haciendo, impide que los turistas decidan visitarlo, como lo hacían en otros años. He podido ver a unos cuántos que imagino que tendrían reservadas ya sus vacaciones y, claro, no iban a perder el dinero de las mismas. Pero se nota, con mucho, tanto en los restaurantes y bares, locales comerciales de todo tipo, los estragos de la lluvia.

Está lloviendo de forma cruel, lo cual ha mermado la afluencia de turismo, y hasta mi hijo, el más joven, y yo, que tenemos la suerte de vivir en un segundo piso, tenemos goteras en el techo. ¡Imagínense a la pobre gente con sus casuchas de madera y el agua que les llega por encima de los tobillos!

Además de los restaurantes, locales comerciales, etcétera, imagínense quién se va a atrever a coger un motoconcho, con el cielo cayéndosele encima, en forma de lluvia. La mayoría de ellos no tiene otro recurso económico.

Durante la madrugada de anoche, además del ruido de la fuerza con la que caía el agua, me despertó el ruido del viento que llegó a asustarme. Pensé que era posible que se acercara un ciclón. Pero, a Dios gracias, eso no ha ocurrido.

Esta mañana se asomó el sol y las mujeres, en general, nos apresuramos a lavar y a tender ropa. Pero, poco tiempo después, nos vimos obligadas a recogerla, húmeda.

Cabarete es maravilloso y su gente muy acogedora. Su bahía, además de ofrecer, cuando el tiempo no le impide, como está haciendo ahora, el poder refrescarse en el mar, es multicolor y alegre, cuando cae la noche. Los farolitos de los diversos restaurantes y bares, todos ellos decorados de forma muy llamativa, alegran a cualquiera que desee disfrutar de la misma. La música, en su mayoría internacional, predomina en el ambiente, acompañada del sonido de las olas, lo que produce una sensación muy agradable. La mescolanza de la naturaleza con la creación del hombre.

Estas líneas se deben a que deseo compartir mi solidaridad y mi desolación por Cabarete, el pueblecito que tan bien me ha acogido.

Le pido a Dios y a la madre naturaleza que se compadezca de este divino pueblo y que cesen pronto estas vaguadas que tanto daño están causando a tantas personas.

El Nacional

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