Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Historia y vida de doña

Violeta Parra
II

Los problemas económicos se tornaron aún más graves cuando Nicanor Parra, su padre, falleció en 1931. De manera que, un año más tarde, Violeta se fue a vivir a la Capital, Santiago de Chile, al ser invitada por su hermano mayor, el futuro y sumamente reconocido antipoeta: Nicanor Parra, que estudiaba allí en donde retomó los estudios en la escuela Normal de niñas, donde no permaneció demasiado tiempo pues era el canto lo que realmente le interesaba.

Por eso la abandonó y comenzó a cantar a dúo con su hermana Hilda en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio, formando un dúo de música folclórica llamado “Las hermanas Parra”, con lo que obtuvo una fuente de ingresos.
En 1935, llegaron a Santiago su madre y sus hermanos. En 1937, Violeta Parra inició su carrera artística en el restaurante “El popular” de la Avenida Matucana, interpretando casi toda clase de géneros musicales: rancheras, tonadas, cuecas, corridos, boleros rancheras, etc. Para entonces el grupo lo conformaba con sus hermanos: Clara, Eduardo, Hilda y Roberto. También trabajó en “El tordo Azul”, otro restaurante ubicado frente al anterior. Allí conoció a quien sería su esposo un año más adelante, Luis Cereceda, un empleado ferroviario con quien tuvo dos hijos: Ángel e Isabel, quienes se convirtieron en grandes músicos y adoptaron el apellido materno al ingresar en el mundo artístico.
El matrimonio no tardó en presentar inconvenientes, debido al carácter inquieto y distraído de Violeta: cantaba en botes del Puerto, se presentaba en radiodifusoras y formaba parte de un grupo de teatro, algo que no se acomodaban al ideal convencional de una esposa. Se separaron en 1948, pero Cereceda, que militaba en el partido comunista, inició a Violeta en la política y ambos participaron en la campaña presidencial de Gabriel González Videla en 1946.

En 1949 contrajo matrimonio nuevamente con Luis Arce, y nació su hija Carmen Luisa Arce Parra. En 1952, nació su hija Rosita Clara, quien falleció dos años después.

Por la misma época, grabó sus primeros discos junto a su hermana Hilda, se trataba de unas grabaciones en formato sencillo de canciones populares chilenas. Pero dicho dúo sólo funcionó hasta 1953. A principios de 1950 comenzó su labor de recopilación de tradiciones musicales en Santiago y por todo el país. En estos viajes conoció a varios poetas, incluyendo al gran Pablo Neruda.

En 1953 grabó para el sello Odeón “Qué pena siente el alma” y “Casamiento de negros”, 2 de sus canciones más conocidas. En 1954, presentó el programa “Canta Violeta Parra” en radio Chilena y ganó el premio Caupolicán a la folclorista del año, por lo que fue convidada a mostrarse en un festival juvenil en Varsovia, Polonia. Fue también a la U.R.S.S. y a parte de Europa.

Durante el viaje se enteró de la muerte de su hija menor, Rosita Clara. Aunque la noticia la afectó hondamente, no regresó a Chile, sino que permaneció 2 años en París, en donde grabó sus primeros discos y estableció valiosos contactos con el mun

El Nacional

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