Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Hace tan sólo unos meses tuve el gusto de conocer a un joven y emprendedor médico cirujano.  Y digo que ese encuentro resultó ser un placer para mí porque yo llevaba un tiempo indagando sobre un tema puntual.  El asunto me había interesado ya desde antes de llegar al país.  Se trata del pie diabético, uno de los males que se derivan de la diabetes.

Según me he informado, en nuestro país existen entre 800.000 y 1.000.000 de personas afectadas por esa enfermedad.   De estos enfermos, uno de cada cinco sufre, o sufrirá,  de esa dolencia en alguno de sus pies.

En España también hay un gran porcentaje de diabéticos y la mitad de los enfermos no son conscientes del mal que padecen.   Imagino que aquí ocurrirá lo mismo ya que, cuando se manifiestan sus síntomas, en muchas ocasiones, puede ser algo tarde.

Allí me fijé en que, en las tiendas ortopédicas, anuncian la venta de un calzado especial para los que padecen esa enfermedad.   Eso era algo que me llamaba la atención hasta que mantuve algunas conversaciones con el doctor Giancarlo J. Contreras Salgado que supo despejar todas mis dudas al respecto.  Él es el cirujano al que me refiero,  y que, según me manifestó en un primer momento, tenía un admirable proyecto,  a la vez que muy humanitario.  Hoy en día,  ese proyecto ya se ha convertido en una realidad, para bien de muchas personas.

Consiste en atender y curar, en su domicilio, a pacientes que sufran de pie diabético.  El cirujano se dirige a la casa de estos pacientes todos los días, de lunes a domingo, pues, según me comentó, es muy importante no dejar las curas ni por un lapso de 24 horas.

Este médico no solamente visita a los enfermos a diario sino que él mismo se encarga de llevarles todo el material sanitario necesario para efectuar la curación.  De modo que, en lo que él  demanda por sus servicios, “un paquete todo incluido”, va contenida su gran experiencia en este tipo de sanación, su visita cotidiana, el no tener, el paciente y/o los miembros de la familia del mismo, la necesidad de desplazarse, además de cualquier consulta telefónica que se necesite hacerle.

Yo, personalmente, añadiría  que, además, va incluido todo el amor que él tiene por su profesión y el cuidado de sus pacientes.

En una ocasión le pregunté que cuál fue la causa que le impulsó a dedicarle tanto tiempo a esta rama de la cirugía. Me dijo que fundamentalmente fueron dos.  Opina que es esencial que el enfermo sea atendido por el mismo médico, mientras dure el tratamiento.  Quisiera, en esta breve página, apoyar a este cirujano que nos brinda esta magnífica y cómoda oportunidad.

El Nacional

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