La Constitución de la República, con sus imperfecciones, es el blanco objetivo de 27 organizaciones de izquierda, convocadas para crear un frente opositor que supla las deficiencias del PRD en este sentido. El asunto llama la atención, no solo por la naturaleza de los convocantes sino por incuestionable autoridad del profesor Luis Gómez Pérez.
Este es el inicio de una lucha ascendente por la democratización de la sociedad dominicana y la recuperación del patrimonio nacional, expresa al anunciar que serán entregados al Poder Legislativo cambios y modificaciones a 28 artículos de la Constitución, incluyendo los artículos 8, 90, 97, 120, 128, 178, 272.
Vistas las deficiencias y parcial utilidad de la presente Carta Magna, no sería arriesgado vaticinar probables éxitos de esta campaña, utópica a la luz de la composición congresual, pero viable frente a la necesidad de cambio que ha ido cobrando fuerza, incluso dentro del partido de gobierno, afectado parcialmente por planes personales de su presidente. Danilo Medina no tardará en sentir estos efectos, ya como víctima, tan pronto asuma el 16 de agosto.
Su promotor y mentor se hizo diseñar un traje a la medida, excluyendo al resto del cuadro político. Esto la hace insostenible y no participativa, por lo tanto cobra fuerza y sentido la propuesta anunciada por la izquierda congregada, a la que nos permitimos invitar a presentar consultas entre otras organizaciones políticas, cívicas y religiosas, a los fines de conocer diferentes inquietudes en la misma dirección.
Uno de los aspectos que más afectan en el orden institucional, contemplados en la Constitución, es que elimina el nunca jamás en la elección del Presidente. En este amarre estuvo la motivación principal del presidente Fernández para presentarse en el 2016. Hizo provecho de la debilidad institucional y los recursos de Estado para forrarse de poder, material y legal para preparar su retorno. Providencial, como se cree y venden sus propagandistas, procura instrumentar todos los medios, incluso el legal, para perpetuarse, lo cual incluye reducir poder y mando al presidente electo.
El artículo 124 indica que el presidente de la Republica no podrá ser electo por el período constitucional siguiente, de manera que puede volver y volver a postularse las veces que quiera. Anacronismo que había sido descartado por atentar contra la institucionalidad. Tocado este aspecto, proponemos al profesor Gómez Pérez y a las fuerzas representadas en él, incluir el nunca jamás, de manera que el jefe del Estado pueda ser elegido, únicamente por otro periodo seguido [estilo Estados Unidos], sin que pueda volver a serlo por el resto de su vida. Los ex presidentes respetables pasan a ser una invaluable reserva moral y política donde se respetan las instituciones públicas. Retomemos el orden democrático, ahora seriamente amenazado.

