Opinión

Vuelve y vuelve

Vuelve y vuelve

El presidente de los Estados Unidos puede optar por un segundo mandato y al final de su período presidencial se despide de la Casa Blanca con la seguridad de que no volverá a ejercer la presidencia. Se convierte en el ex-presidente y nunca jamás. No se postula en elecciones estatales o congresionales.
En Iberoamérica, luego del proceso de independencia las naciones fueron creadas por caudillos y dictadores. A partir del siglo pasado y la configuración del sistema comunista esas dictaduras o esos caudillos fueron cayendo como fichas de dominó y se intenta crear un sistema democrático en el que los presidentes electos se mantenían en el poder como auténticos caudillos. Los ejemplos no faltan, sobran.

Por supuesto aún Cuba permanece estancada en la historia.

El país dominicano es un buen ejemplo de ese proceso. Luego de la dictadura de 30 años de Rafael Trujillo, se instala en el poder Joaquín Balaguer el heredero del dictador. Su lema de campaña decía “Y vuelve y vuelve”. Ganaba las elecciones una tras otra. En la actualidad parecería que ese proceso sigue siendo una característica del ejercicio de la política en Iberoamérica.

El caso de Evo Morales en Bolivia es sencillamente patético. Electo presidente cambia la Constitución para solo permitir dos períodos presidenciales. Al término de su segundo período se reelige de nuevo en virtud de que el primero no estaba incluido en la nueva Constitución.

Luego de su tercer mandato intenta de nuevo ser candidato y convoca un referéndum en el cual los ciudadanos votaron en contra. El Tribunal Constitucional le otorga “el permiso” para su postulación. Ahora, el ex-presidente aspira a ser Senador de la República.

El caso de Cristina Kirchner es otro caso patético. Hereda el poder de su marido, gobierna por dos períodos y ahora es la nueva vicepresidente de la Argentina

El Nacional

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