SANTIAGO. Volvió a ser internado en el hospital José María Cabral y Báez el hombre que el domingo asesinó de varias cuchilladas a su expareja y ante la posibilidad de que en represalia por el crimen cometido alguien pretenda disponer de su vida, ha sido recluido en un área aislada y constantemente vigilada por agentes policiales.
Minutos después que Jonathan Minaya Torres mató a Miguelina Altagracia Martínez Morel, en el interior del salón de belleza de ésta, una turba lo golpeó con palos, piedras y bates, sin que lograran lincharlo debido a la intervención de una patrulla policial.
Aunque ayer fue dado de alta y llevado al Tribunal de Atención Permanente para conocerle medida de coerción, debido a su mal estado de salud las autoridades judiciales ordenaron que fuera recluido de nuevo en el hospital Cabral y Báez, desde donde se reportó esta mañana que su estado de salud es delicado.
Debido a la violenta reacción de residentes en los alrededores de la casa 56 de la calle Juan Isidro Pérez, donde ocurrió la tragedia, las autoridades de dicho centro asistencial público y de la Fiscalía optaron por recluir a Minaya Torres en una habitación aislada, donde sólo es visitado por familiares previamente autorizados.
Una fuente médica dio a conocer que Minaya Torres presenta golpes y fracturas en ambos pies y manos, la cara, cabeza y el pecho, por lo que su estado de salud ha sido definido como de pronóstico reservado.
Mientras que los restos de Martínez Morel fueron sepultados ayer en el cementerio de la comunidad El Ingenio.
La Fiscalía de aquí emitió ayer un documento en el que explicó que estando Minaya Torres detenido por denuncia de agresión y amenaza interpuesta por Martínez Morel, ésta presentó ante el Ministerio Público un desistimiento mediante acto notarial, por lo que su exmarido fue puesto en libertad.
En los registros de esa instancia judicial reposan dos denuncias, una de ellas ante el departamento de Violencia Intrafamiliar y de Género, del 23 de agosto, por amenaza y agresión verbal, por lo que se solicitó orden de arresto en su contra el 29 de ese mismo mes.
Sin embargo, la misma fue rechazada un día después por la jueza Jissel Naranjo Tejada, del Tribunal de Atención Permanente, bajo los alegatos de que el imputado debía ser citado previamente, requisito legal que no se había cumplido.
Ante esa situación la Fiscalía volvió a introducir la solicitud de arresto de Torres Minaya el 31 de agosto, el cual fue apresado el 4 de septiembre.
Dos días después Altagracia Martínez, luego de las denuncias y haber sido ejecutado el arrestado, decidió desistir de la acción judicial.
El Ministerio Público, ante el lamentable desenlace sigue las investigaciones y se ha instruido asumir la persecución de estos hechos desde la perspectiva de acción pública, independientemente a cualquier desistimiento que pueda presentar una víctima en estas condiciones, puntualizó la fiscal Luisa Liranzo.

