¿Qué Pasa?

¡Ya tenemos Big Band!

¡Ya tenemos   Big Band!

José Rafael Sosa

 

joserafael@gmail.com

La VXII Feria del Libro tuvo ayer domingo su jornada de mayor asistencia, cuando miles de familias acudieron a sus instalaciones en procura de los diversos servicios y productos culturales, y que tuvo como clímax el debut de la Orquesta Nacional Papa Molina, en el Teatro Nacional Eduardo Brito, la más reciente institución musical del Ministerio de Cultura que dejó sentir su calidad de Big Band con la misión de rescatar la música popular dominicana del pasado.

La orquesta debutó ante la presencia del maestro Papa Molina que le da nombre, junto a quien estaba, su hijo, el también maestro José Antonio Molina.

Con la dirección del saxofonista Sandy Gabriel, los 17 maestros, tres coristas y dos vocalistas, dejaron claro que la Orquesta Nacional Papa Molina es el nuevo sonido de la tradición musical popular dominicana y que llega con la misión de restituir glorias del pentagrama que ya no se escuchan.

La fuerza de los metales (trompetas y saxofones), los teclados, la percusión y las cuerdas, todo unido en torno a expresar la música en sus diversos géneros, desde la mangulina y la balada, pasando por el merengue y la bachata, además de las baladas, fueron un recorrido sonoro disfrutado por un público que se encandiló con aquellos pases musicales.

Cuando la vocalista hizo “Pena”, la bachata de Luis Segura, aquello se vino abajo.

El Ministro de Cultura presentó la Orquesta Nacional indicando que tiene un repertorio potencial de cuatro mil partituras que han sido rescatadas de entre la producción musical desde 1929 hasta la fecha.

 

Valor musical

 

Desfilaron en el concierto de la “big band” toda la gama de piezas tradicionales, desde los merengues de antaño, hasta piezas que en el ritmo nacional hicieron oleada.

El impacto de esas interpretaciones musicales era, sobre todo para los jóvenes presentes, algo completamente nuevo. Las referencias más importantes de las grandes orquestas han desaparecido por la modernidad de otros géneros que han simplificado la instrumentación y empobrecido los contenidos y las ideas llevadas en las letras. Esta orquesta es otro aroma, uno que rescata el pasado y lo pone al servicio del presente.

El afinamiento de esas interpretaciones, sustentadas por un poderoso sistema de sonido, hizo sentir al público que se encontraba frente a un sonido nutrido, fuerte intenso y caracterizado por una orquestación firme y cuidadosa.

 

El Nacional

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