¿Qué Pasa?

“Machete” sorprende al burlarse con sarcasmo de la derecha anti-inmigrante

“Machete” sorprende al burlarse con sarcasmo de la derecha anti-inmigrante

Hay malas noticias para quienes pensaron que Machete era el entierro definitivo de la calidad de Robert Rodríguez, como director, aparentemente entregado a la producción comercial a la que le interesa únicamente llevar las masas al cine tras las estadísticas de la taquilla.

Desde que se anunció la conclusión de Machete, con toda su ambiente de sangrientas cabezas rodando por doquier, la critica, sin haberla visto, puso ojo avisor presuponiendo que se trataba de un proyecto puramente comercial para hacer dinero en taquilla y adelantando que se acentuaba el proceso de degeneración artística del que fuera una vez el joven cineasta independiente que asombro al mundo de la industria  con Mariachi, rodada con U$6,151.

La exhibición premiere que auspició anoche Palacio del Cine, en Blue Mall, mostró la característica real del filme: una producción con el ambiente comic y con una carga socio-política de gran actualidad al burlarse con sorna y sarcasmo de la derecha texana anti-inmigrante.

La película es una denuncia de sangriento humor que “entona” con la gente que sepa entenderla. Con un elenco sorprendente, que incluye a Robert de Niro (excelente en su parodia de un senador derechista que hasta apela al asesinato de inmigrantes mexicanos), un esfuerzo fílmico de Steven Segal, ya alejado del atleta de artes marciales, pero que se suma, como puede al propósito final de la película (con escenas que le rogamos no las vea con lógica, como la de su propia muerte), Michelle Rodríguez, que accedió a actuar al detectar la calidad del tema  manejado como comedia de Sangre, una Jessica Alba que mucha gente no entiende porque sigue en la agenda del director por lo fría y mala que resulta, y un Cheek Marín, que logra darle, con éxito un tono  retro al tema inmigración.

La cinta complace tanto al público adocenado en el morboso disfrute de la violencia, como a quellos que entienden que la mejor protesta es la burla vestida de inteligencia no obvia

Danny Trejo logra acoplarse a las exigencias de un peliagudo director y da el tono de audacia incrédula, burlándose, de pasada, del rol de los “duros” del cine comercial.

Trejo hace a un ex agente federal  contratado para asesinar a un senador racista y cuando está a punto de realizar el tiro, se da cuenta que alguien lo está apuntando y se percata que le han tendido una trampa.

El Nacional

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