NUEVA SEGOVIA. AFP. «Firmes!, media vuelta!, tres pasos a la izquierda, cuatro al frente,» gritaba el jefe de pelotón a los «soldados» que se adiestran descalzos en un campo de la fronteriza y montañosa región de Nueva Segovia, en Nicaragua.
Cerca de la escuadra, un joven con la piel tatuada que afirma haber pertenecido al ejército hondureño, enseñaba a sus soldados cómo salir corriendo, dar una vuelta en el aire y sacar la -inexistente- pistola para disparar al enemigo.
«Es un ejercicio para esquivar disparos» en un eventual ataque, explicó el entrenador, que no quiso ser identificado, igual que el resto de los «soldados». Tras observar la pericia, un campesino hondureño de aproximadamente 50 años quiso imitarlo, emprendió una larga carrera sin decidirse a despegar, hasta que por fin dio una esforzada vuelta en el aire y cayó pesadamente al suelo, aunque sin sufrir daños mayores. «Esta bien, está bien», lo elogiaba el entrenador, mientras los otros miembros más jóvenes de la escuadra comentaban la maniobra entre divertidos y entusiasmados. Estas escenas se repetían en un campamento en la fronteriza de Nicaragua con Honduras, al que un periodista de la AFP tuvo acceso.

