Entre esa literatura, naturalmente, figuran aquellos libros que ensalzan a Trujillo, como uno publicado hace varios meses que todavía es objeto de debate. La autora, Angelita Trujillo, hija del tirano, pretende confundir al pueblo al narrar, de manera acomodaticia, ciertos sucesos ocurridos durante la tiranía, incluso con la despreciable práctica de enlodar reputaciones.
El esposo de la autora vuelve ahora a repetir las mismas mentiras al tratar de defender ese libelo, como por ejemplo afirmar que el horrible asesinato de las hermanas Mirabal fue una trama de don Luis Amiama Tio, vía el general Pupo Román (como era conocido el general José René Román Fernández), entonces secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, supuestamente porque con esas muertes el régimen se iría a pique.
Se trata una burla y un desprecio a la inteligencia natural de los dominicanos.
¿Qué hubiera sucedido si el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), con el tenebroso Johnny Abbes García a la cabeza, se hubiera enterado de esa decisión a espaldas de Trujillo?
No hay que ser muy inteligente para deducir que todos los implicados en esa trama hubieran sido fusilados sin contemplaciones.
Los que escriben para tratar de resucitar a un fantasma horroroso, afincándose en que existe delincuencia e inseguridad, junto a múltiples problemas económicos, tienen que reconocer que, aunque sea con mucha lentitud, la democracia dominicana avanza, sin necesidad de torturas, prisiones ilegales, desapariciones, ni exilios forzosos, como sucedió en la funesta Era de Trujillo.
¡Basta ya de propaganda trujillista! ¡Basta ya de tratar de deformar la verdadera historia! ¡Basta ya de crear confusión tratar de enlodar figuras señeras dominicanas!
Entre las figuras que se ha pretendido enlodar, está Roberto Cassá, destacado historiador y un intelectual honrado que es un ejemplo para la juventud dominicana.

