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Abdú, de maestro a traficante de armas para rebeldes sirios

Abdú, de maestro a traficante de armas para rebeldes sirios

FRONTERA SIRIO-TURCA, Siria, 10 Nov 2012 (AFP) – Abú Abdú, maestro de escuela turco convertido en traficante de armas y contrabandista, es un intermediario determinado que permite a los rebeldes sirios seguir su acción suministrándoles armas y equipos utilizando los caminos que cruzan la frontera turca.

Abdú entrega de todo, radios, teléfonos, chalecos antibalas, armas o municiones cuando las brigadas en guerra contra el régimen de Bashar al Asad lo requieren.

No entrega él mismo los pertrechos cruzando los olivares de la frontera y esquivando a los soldados turcos, pero conoce a los turcos que venden y a los sirios que compran. Y los clientes no faltan.

«Lo principal de mi trabajo es poner a la gente en contacto. Si alguien necesita algo en algún lado lo pongo en contacto con alguien que lo pueda suministrar», afirmó a la AFP en la frontera sirio-turca.

Abdú compró aparatos de comunicación para la dirección del Ejército Sirio Libre (ESL), que reagrupa a militares sirios desertores y civiles que combaten a las tropas regulares del régimen de al Asad, pero también suministra armas y municiones para los comandantes de las brigadas de las provincias de Idleb y Alepo en el norte así como estufas de leña para los que quieren reducir su factura energética.

Los retenes militares del régimen, los ataques aéreos y los bombardeos hacen que los caminos de contrabando utilizados por los rebeldes sean peligrosos e imprevisibles.

«Si transporta carpas para los refugiados por ejemplo y que lo retienen en un retén (de las fuerzas del régimen), puede ser acusado de querer montar un campamento de entrenamiento» rebelde, explicó.

Las sanciones internacionales que afectan a Siria significan asimismo que los alimentos de base o los artículos de primera necesidad deban ser transportados desde el extranjero.

«Si Turquía buscase vigilar más de cerca su frontera, los rebeldes perderían en diez días, ya que todo pasa por ahí», resume Abú Adbú.

El transporte de mercaderías se efectúa por la mañana, cuando los guardias fronterizos turcos están ausentes o cuando cambia la guardia.

«Todo lo que necesitamos para los campamentos -teléfonos, frazadas, alimentos- viene de Turquía. Por las sanciones nadie puede transferir dinero a un banco sirio. Pedimos por lo tanto ayuda a los turcos para conseguir dinero», precisó.

Este contrabandista turco cobra 5 dólares por cada artículo transportado, pero asegura que no saca beneficios de las operaciones e indica que está motivado por su sueño de ver que Siria se convierta «en un país democrático en donde los derechos de todos son respetados».

Abú Abdú escuchó hablar de las armas turcas compradas con fondos sauditas o catarís y transportadas ilegalmente a través de la frontera, pero declara que no vio ninguna e insistió en el hecho de que en Siria los rebeldes tienen pocas armas y que se las compran entre ellos.

En las zonas más tranquilas, los kalashnikovs, los lanzacohetes y las ametralladoras son más baratos y fáciles de conseguir, indica subrayando que las armas llegadas de Irak son las más baratas y las de mejor calidad.

 

El Nacional

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