KANSAS CITY – Se puede decir que Adrián Beltré ha tenido una carrera de Grandes Ligas en tres partes: Antes de Seattle, Seattle y después de Seattle.
La primera y la tercera etapas son bien recordadas y bien vistas por los fanáticos. La segunda, que comprende sus cinco temporadas con los Marineros, no fue tan mala como la gente en ocasiones ha querido pintar.
Con los Dodgers desde finales de la década de los 90 hasta el 2004-cuando dio 48 cuadrangulares-el dominicano se estableció como un legítimo toletero de la Gran Carpa. En Seattle puso números más que respetables, pero no abrumadores. Desde el 2010 con Boston y luego Texas, se ha restablecido como un estelar de la esquina caliente.
«No sé decir exactamente qué es», dijo Beltré al preguntársele sobre la diferencia en su producción desde el 2010. «Quizás sea el ambiente, quizás sea el estadio…quizás sea que ahora he estado en equipos que están compuestos para ganar. Tal vez eso te ayude a rendir más. Pero sí en los últimos años me he sentido muy bien.»
Beltré, convocado a su tercer Juego de Estrellas en forma consecutiva-y por primera vez titular elegido por los fanáticos-está teniendo una temporada estelar con los Rangers. Encabeza a los antesalistas de la Liga Americana con promedio de .326. Sólo es superado por la superestrella venezolana Miguel Cabrera entre los tercera base del Joven Circuito en porcentaje de embasarse, empujadas slugging, hits y OPS.
Desde que terminó su contrato en Seattle-donde se ganó US$64 millones en cinco años-Beltré ha sido el pelotero productivo que todo el mundo esperaba cuando salió de los Dodgers después de la campaña del 2004.
En los Marineros, con la excepción de un 2009 limitado por las lesiones-Beltré siempre tuvo temporadas de entre 19 y 26 jonrones y entre 77 y 99 empujadas. Pero la verdad es que ni él y el equipo alcanzaron las expectativas en aquellos cinco años.
Ahora con Texas, Beltré ya saboreó la Serie Mundial. Como el resto de sus compañeros, quiere sacarse la espinita de la derrota del 2011 ante los Cardenales.
«Creo que tenemos un equipo compuesto.»

