Antes de que venza el segundo ultimátum a Irán para que desbloquee el estrecho de Ormuz, el presidente estadounidense Donald Trump había bajado la guardia sobre los ataques con que había amenazado a la nación islámica.
Pero volvió a subirla al advertir a los ayatolas que “desatará el infierno” si transcurrido el plazo que vence hoy no se abocan a un acuerdo y permiten el transporte de buques por la vía marítima.
La tensión se ha disparado a su más alto grado, porque los iraníes, antes que amilanarse, se han mostrado desafiantes. E incluso han exhibido su capacidad bélica para responder.
En una suerte de señal, fuerzas estadounidenses e israelíes bombardearon una planta nuclear, acción que generó protesta de Rusia.
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