Durante el proceso electoral, aún inconcluso, muchas cosas han sucedido, pero la situación de las ciudades como Santiago siguen siendo las mismas. Los desafíos son múltiples y abundantes. El Consejo de Desarrollo de Santiago lo sitúa en gobernabilidad, o sea de la concurrencia y adhesión social para impulsar el desarrollo local. Movilidad urbana, en otras palabras, la crisis del transporte público, el tránsito y las vialidades.
Pero el fundamental es del implacable y gran asunto de la recogida de basura o los residuos sólidos. Es un asunto de ver las cosas con sentido práctico porque abundan los desperdicios sólidos esparcidos por calles y avenidas. La higienización del entorno urbano es el principal desafío que tienen las autoridades electas.
Abel Martínez y su equipo habrán de organizar brigadas por todos los rincones para poder retirar la basura que la actual administración le dejará. Será labor titánica que sólo logrará en poco tiempo si ese equipo emula la gestión de 1994, que fue capaz en Santiago de lavar el casco histórico. Tendrá que convencer a empresarios, comerciantes y organizaciones cívicas para una limpieza que permita a Santiago presentar otro rostro. La educación será también factor importante en el proceso de integración. Nada podrá hacerse con lindos discursos, sino trabajan desde ya la búsqueda de los recursos materiales, humanos y económicos que le lleven a lograr una limpieza general.
La autoridad municipal perdida en la presente gestión debe imponerse. Un proyecto impulsado para cambiar basura, por alimentos, no es una idea absurda. Gestionar ante el sector privado sus equipos y camiones, no es mala idea. Iniciar campañas que integren a juntas de vecinos y organizaciones comunitarias, es un desafío. El nuevo alcalde tiene en lo inmediato que frenar el derroche, la nómina supernumeraria y los contratos diabólicos que atan esa institución.
Lo dicho recientemente por el alcalde nos da la razón al plantear como una inmediatez esta prioridad. En la cuestión de la movilidad usted podrá descubrir con estas estadísticas cual es nuestra realidad; Santiago tiene 6 mil conchos, alrededor de 7,600 motoconchos, 4,100 taxis y 186,480 pasajeros diarios que deben ser regularizados.
El asunto es que aquí hay que restaurar todo. La gobernabilidad estuvo perdida durante estos seis años de la administración saliente. Falta poner el oído en el corazón de los santiagueros y santiagueras. ¿Se animarán los abelistas a esto para que puedan salir airosos del gran desafío?.
Iluminación
Los delincuentes aprovechan muchos espacios sin alumbrado en horas nocturnas para cometer sus fechorías. Parques y barrios completos no disponen aquí de iluminación de sus calles. Es más, en el casco histórico de Santiago hay calles a oscuras, pese al gasto de decenas de millones en la instalación de luces estilo victoriano.
A quienes corresponde velar por recomponer este desafío debe hacerlo para contribuir con la seguridad. Es una oportunidad que tienen de trabajo interinstitucional, la empresa de Electricidad del Norte (Edenorte) y la municipalidad. No me hago ilusión en este sentido, pero la sociedad espera soluciones.

