LOS ÁNGELES, 3 Oct 2012 (AFP) – Un agente de la policía fronteriza estadounidense fue asesinado a balazos y uno de sus colegas resultó herido en la madrugada del martes mientras patrullaban en Arizona (suroeste) a lo largo del límite con México, informó un portavoz.
«Un agente murió a causa de las heridas y otro resultó herido pero su vida no corre peligro. Fue transportado en helicóptero a un hospital», dijo a la AFP un portavoz de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).
Indicó que el tiroteo ocurrió el martes a las 01H50 locales (07H50 GMT) en la ciudad de Naco, a unos 160 kilómetros al sureste de Tucson, en el desierto de Arizona.
David Aguilar, jefe de Aduanas de Estados Unidos, dijo en un comunicado que el agente Nicholas Ivie, de 30 años, había muerto por disparos de los «criminales que operan en la frontera».
La policía local y la policía federal (FBI) investigan las circunstancias del fatal ataque.
Por su parte, el senador republicano Chuck Grassley inmediatamente vinculó lo ocurrido con una cuestionada operación fronteriza realizada por el gobierno de Barack Obama.
«No hay manera aún de saber cómo fue asesinado el agente, pero a causa de la operación ‘Rápido y furioso’ nos preguntaremos durante años si todas las armas utilizadas en todos los asesinatos en la frontera no formaban parte de una estrategia imprudente de ‘laissez-faire’ en materia de armas aprobada por el gobierno», apuntó.
La operación «Rápido y furioso» permitió, entre 2009 y 2010, la entrega ilegal de unas 2.000 armas a los cárteles mexicanos para rastrear su uso.
El oficial asesinado el martes cayó a pocos pasos de un puesto de aduanas que lleva el nombre del último oficial en morir en la frontera con México, Brian Terry, en diciembre de 2010.
Terry fue asesinado a balazos y una de las armas halladas en la escena del crimen pasó ilegalmente a México bajo supervisión de «Rápido y furioso».
«Rápido y furioso» arrancó en octubre de 2009 como una operación en Arizona de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF, por sus siglas en inglés), que permitía la compra de armas, como los temidos Ak47, el fusil preferido de los narcotraficantes, para que cruzaran la frontera y así poder detener a los contrabandistas.
Pero más de 2.000 armas se perdieron rápidamente en México, y se estima que un número desconocido de mexicanos puede haber muerto a causa de la operación.

