MESA, Arizona – Cuando asumió como mánager de los Cachorros de Chicago la pasada temporada, Dale Sveum tenía clara cuál era la imagen, compartida por muchos en Grandes Ligas, de que Alfonso Soriano no era un buen jugador.
Peor aún, el dominicano era un auténtico desastre. Tenía un sueldo excesivo. Era egoísta. No estaba motivado. Una pesadilla defensiva en los jardines.
Sveum escuchó de todo, pero ser rehusó a hacer caso. Quería ver por sí mismo, y quedó un tanto atónito cuando Soriano resultó se confiable y enfocado –un jugador modelo y líder del equipo.
«Lo he visto del otro lado. Quedé completamente asombrado por el tipo de personas que es y la ética de trabajo que imprime», dijo el lunes Sveum luego del entrenamiento de los Cachorros en el Fitch Park, su complejo para el entrenamiento de primavera. «Lo considero una de las cinco mejores personas de las que me he rodeado en este juego».
Tomen eso aficionados a los Cachorros que abuchean a Soriano, lo insultan y desean que nunca hubiera pisado el Wrigley Field.
Mientras que los Cachorros se esfuerzan para olvidar una deplorable campaña de 101 derrotas en 2012, sin logar mostrar mucho, si acaso algo, el progreso logrado por una renovada administración dirigida por el presidente Theo Epstein, Soriano subió como la espuma.
El toletero de 36 años de edad bateó para .262 con 32 jonrones y 108 carreras remolcadas, una marca personal. Pero más allá de su producción ofensiva, Soriano logró significativas mejorías en su defensa, un cambio que le atribuye a las horas de trabajo con el entrenador de los Cachorros, Dave McKay, quizá el primer instructor de Grandes Ligas que refina las habilidades de Soriano.
Soriano jugó en 151 partidos, pero en un punto parecía que sus días con los Cachorros habían terminado.
El Dato
Rehuso cambio
En julio, se rehusó a aceptar la transferencia a los Gigantes de San Francisco, una decisión que terminó por costarle un anillo de campeonato

