Rememorando
A Lidia García “La Morena” que se nos fue un día como ayer hace 24 años.
La gran preocupación de “La Morena”, mi mamá, con su primer hijo varón, o sea yo, que hoy día hubiera sido un candidato seguro para ser diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) era que no me partiera un brazo o una pierna cazando ciguas y rolones por los Cerros de Gurabo (To montes), maroteando mangos por las fincas de los Kokettes, que circundaban el barrio de Villa Progreso mejor conocido por “La Chiva” o jugando “Uno, dos, tres pisacola” por callejones y volando empalizadas.
Esa misma doña, que me recibía con un palo si llegaba tarde a la casa en la noche (7 p. m.), por ver en casa de “Tolete”, donde estaba la única televisión del pedazo a “Ironside”, “Jericó”, “En la Cuerda Floja” y “Bonanza”.
Nunca tuvo preocupaciones extras por el uso de table, Nintendo, Internet, celulares y mil pendejadas más que son las que le muestran a los carajitos de hoy todas las diabluras que no se pueden ni se deben hacer, y si de paso es en Estados Unidos donde cualquier enajenado va a una tienda y compra tres pistolas, dos rifles, par de revólveres y un rifle de asalto y con ellos al hombro más centenares de municiones se van a una plaza, por lo regular donde hayan muchos latinos y empiezan a matar personas como aprendieron en la RED: “Mi objetivo era matar tantos mexicanos como fuera posible», dijo.
“El presidente Trump cargó contra Internet; contra las redes sociales; contra el “racismo, fanatismo y supremacismo blanco”; contra los videojuegos; y ha prometido más atención a la salud mental. Pero nada ha dicho sobre regular las armas de fuego”. Es el evento similar 250 en USA. “Chupe usted y déjeme el cabo”. Lo demás “es monte y culebra” y puede ser “algo más que salud”.

