Del dominicano Pedro Álvarez siempre se espera esa explosión ofensiva que finalmente lo coloque entre los mejores bateadores del béisbol.
Al menos eso se pensaba en el 2008, cuando los Piratas de Pittsburgh lo escogieron como primera selección del draft. Sin embargo, no ha sido así y Álvarez sólo muestra ocasionalmente ese talento escondido que en su momento deslumbró a la gerencia de los Piratas.
La semana entre en domingo 16 y el sábado 22 de junio fue uno de esos momentos, al extremo de ser el mejor latino en la Nacional.
En los últimos siete días, el antesalista de Pittsburgh sonó 11 cohetes en 28 turnos, para average de .393, con cuatro carreras anotadas y nada menos que 12 impulsadas.pulsó cinco, bateó tres biangulares, un jonrón y su slugging fue de .667.
Trabajo de Cruz
El dominicano Nelson Cruz, de los Vigilantes de Texas, no sólo fue una máquina de producir carreras en los últimos siete días, sino también, que generalmente lo hizo a la hora buena.
Entre el domingo 16 y el sábado 22 de junio, Cruz disparó diez hits en 28 turnos, para un average de .357.
Entre sus imparables tuvo un doblete y tres cuadrangulares, para un slugging de .714.
El jardinero derecho de Texas anotó tres carreras e impulsó 11, pero más allá de la gran cifra, sobresale el hecho de que sus batazos fueron claves en victorias de su equipo, pues siete de sus remolcadas significaron empate, ventaja o victoria para los Vigilantes.
Fue la final de la primera visita de Texas al Busch Stadium desde que perdiera el sexto y séptimo partido de la Serie Mundial en 2011, y la primera vez en temporada regular, se retrasó 2 horas y 50 minutos por la fuerte lluvia, con una asistencia a casi la mitad de la capacidad del estadio.
Encendido con el bate estuvo también el venezolano Miguel Cabrera, de los Tigres de Detroit.
Cabrera, en busca de su segunda Triple Corona, bateó 14 hits en 28 ocasiones, para un astronómico average de .500, con tres anotadas y cinco empujadas.
