BUENOS AIRES. AFP. El gobierno argentino adoptó medidas drásticas para enfrentar los efectos de la crisis internacional, como un riguroso control de importaciones y la reducción de subvenciones a servicios públicos, en un año donde se proyecta un crecimiento más moderado que en 2011.
Con el respaldo del contundente triunfo electoral de octubre pasado (53,9%), la presidenta Cristina Kirchner suprimió subsidios por unos 1.127 millones de dólares a varios sectores de la economía para contener el gasto público, lo que redundará en aumentos tarifarios y de precios.
En 2011, en plena campaña electoral, los subsidios alcanzaron un récord de 74.000 millones de pesos (16.900 millones de dólares), 50% más que en 2010, según cifras de la Asociación Argentina del Presupuesto (ASAP).
La presidenta llama a estas medidas «la sintonía fina» de la economía, un eufemismo para evitar la palabra «rigor».
«El giro en la política fiscal y de ingresos respecto al año electoral es elocuente, aunque esperado», dijo a la AFP la economista Marina Dal Poggetto del estudio Bein & Asociados, que prevé para 2012 un crecimiento de la economía de 3,5%, inferior al 5,1% que se pronostica en el Presupuesto oficial.

