Un arqueólogo dominicano asegura que curso de la historia podría cambiar en caso de comprobarse una teoría en torno a que restos de la Atlántida podrían estar en la Bahía de Manzanillo.
El arqueólogo Fianchy Torres, dice que según teorías del filósofo Platón, la Atlántida, desapareció frente a las costas atlánticas de lo que es hoy de Miami, y que pudo estar incluso más cerca de Montecristi.
Señaló que las teorías están basadas en que la tierra bajó y subió el nivel del mar, dejando sepultados pueblos por completo.
Sostuvo que en caso de que se encuentren evidencias, el curso de la historia podría cambiar.
Aseguró que fotos satelitales tomadas de Google del año 2004, que vislumbran entre manglares y malezas, el posible descubrimiento de la reaparición de las siluetas de una ciudad que emerge de las profundidades en las aguas en las bahía de Manzanillo.
Dijo que en laguna de Estero Balsa, se pueden tocar pareces y techos de los que a su juicio son viviendas,y que igual situación se presenta en la laguna de Saladillo.
El pasado domingo una comisión de arqueólogos norteamericanos, y miembros del Ejército visitaron la zona de Saladillo, pero no hablaron sobre los resultados de las investigaciones hechas en el lugar habitado por malezas y cultivos de arroz.
Torres explicó que hace un mes otro grupo de arqueólogos franceses trabajó con él en las investigaciones, pero que desaparecieron misteriosamente dejando abandonados los resultados de las investigaciones.
La noticia se expandió y muchas personas visitan los lugares en espera de ver la realidad de esas investigaciones publicadas.
Lo que dijo Platón
En primer lugar, levantaron puentes en los anillos de mar que rodeaban la antigua metrópoli para abrir una vía hacia el exterior y hacia el palacio real.
Instalaron directamente desde el principio el palacio real en el edificio del Dios y de sus progenitores y, como cada uno, al recibirlo del otro, mejoraba lo que ya estaba bien, superaba en lo posible a lo anterior, hasta que lo hicieron asombroso por la grandeza y belleza de las obras.
A partir del mar, cavaron un canal de trescientos pies de ancho, cien de profundidad y una extensión de cincuenta estadios hasta el anillo exterior y allí hicieron el acceso del mar al canal como a un puerto, abriendo una desembocadura como para que pudieran entrar las naves más grandes.
También abrieron, siguiendo la dirección de los puentes, los círculos de tierra que separaba los de mar, lo necesario para que los atravesara un trirremes, y cubrieron la parte superior de modo que el pasaje estuviera debajo, pues los bordes de los anillos de tierra tenían una altura que superaba suficientemente al mar.
El anillo mayor, en el que habían vertido el mar por medio de un canal, tenía tres estadios de ancho. El siguiente de tierra era igual a aquel.
De los segundos, el líquido tenía un ancho de dos estadios y el seco era, otra vez, igual al líquido anterior.
De un estadio era el que corría alrededor de la isla que se encontraba en el centro

