BAGDAD. AFP. Al menos once militares iraquíes murieron y otros 14 resultaron heridos este lunes en la madrugada cuando un kamikaze hizo estallar un camión repleto de explosivos al interior de una base militar en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad.
Este ataque, en la localidad de Kanaan, a 70 km de la capital, viene a recordar las dificultades de las fuerzas iraquíes para mantener la seguridad en su país, aún cuando las violencias han disminuido en los últimos años en Irak.
Hacia las 06H00 (03H00 GMT) de este lunes, un kamikaze lanzó su camión repleto de explosivos contra el puesto de control a la entrada del recinto, haciendo estallar el vehículo diez metros más lejos contra un edificio donde se ubicaban los dormitorios del cuartel.
«Al menos once soldados murieron y 14 quedaron heridos», declaró un responsable de la comandancia de operaciones de la provincia de Diyala.
El edificio se derrumbó completamente por efecto de la deflagración que dejó un cráter de tres metros de profundidad, según un periodista de la AFP en el lugar.
Las fuerzas de seguridad que acordonaron el sector, desactivaron luego dos bombas caseras y un coche bomba que al parecer debían estallar cuando llegaran los equipos de rescate, según el responsable.
Varias horas después del atentado, numerosas ambulancias se encontraban en el lugar de la explosión, mientras que maquinarias de construcción retiraban los escombros.
Varias casas de los alrededores resultaron dañadas por la explosión lo mismo que numerosos automóviles estacionados a proximidad.
Un número importante de policías y militares estaban desplegados en el sector del atentado.

