Opinión

¡Ay, no me evalúen, por favor!

¡Ay, no me evalúen, por favor!

 Hace veinticinco años, mi padrino de bodas Rafael Caldera, si ese mismo, el Presidente Rafael Caldera de Venezuela, me dijo al oído en una reunión de dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano que la actividad política en nuestros países se estaba tornando “en un ejercicio triste”, a lo cual y sin dudas que como consecuencia de mi impetuosa edad en la ocasión,  siguió la pregunta obligada de mi parte, del porque un estadista de su dimensión calificaba a la política de esa manera.-

Un ejercicio Triste Presidente?  le pregunte, y me respondió, “mañana te explico, este no es el momento”.-

El Presidente Caldera nunca respondió mi inquietud y sin embargo siguió su carrera dentro de la política y hasta volvió a gobernar a Venezuela hasta el año de 1999 cuando le entregó el mando al actual Presidente Hugo Chávez Frías.-

Traigo esta anécdota al ruedo ahora porque al enterarme en  la prensa que el Presidente del PRSC, Carlos Morales Troncoso tuvo la brillante idea de crear una “Comisión Revisora” con la encomienda de que sea evaluado el estatus de aquellos dirigentes que como yo, abandonamos el partido para apoyar una opción y un candidato diferente del postulado por el partido fundado por mi inolvidable Presidente Joaquín Balaguer, creo haber encontrado la respuesta y la explicación a aquella aseveración de Caldera.- Un ejercicio triste.-

Es mi deliberada intención la de dejar establecido de manera clara y meridiana mi convencimiento de que el Partido Reformista Social Cristiano ni es lo que fue, y parece que no lo volverá a ser. No, mientras lo dirijan quienes lo dirigen.-

Es que eso ya no es un partido.-

El PRSC se ha convertido en un ente estrictamente jurídico, no político, y como entidad jurídica pues sirve para concertar acuerdos de negocios que son plasmados en pactos de alianzas que sirven para obtener beneficios para sus gerentes que no son dirigentes, para negociar cuotas de acceso a privilegios y ganancias, así como para propiciar repartos de ventajas poco disimuladas, en fin es una estructura sin ideales que no guarda ninguna relación con los propósitos, los postulados y la entrega a rajatabla a los objetivos patrióticos del viejito aquel que habitaba la Máximo Gomez 25 parte atrás.-

De rodillas les pido, es más, les suplico, les ruego por lo que más quieran, o por lo que más respeto les inspire (que probablemente sea algún Decreto), que no nos evalúen, ni a mí, ni a mi esposa Sergia Elena de Seliman, simplemente borren nuestros nombres de sus registros, no vaya a ser que en un arrebato de nostalgia se les ocurra convocarnos a nada que tenga que ver con aquella locura.-

Triste, triste, triste.-

El Nacional

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