La actuación sobrecoge. La piel se hiere de sensibilidad. Danza heroísmo e historia reciente, justo cuando se pretende desdibujar las responsabilidades del hedor del crimen, el Ballet 3 arrancó mucho más que aplausos. La presencia de miembros de la Familia Mirabal, entre quienes estaba Minou Tavarez Mirabal, otorgó un valor especial a la presentación..La danza vuelve a reiterar sus pocas veces comprendidas dimensión gestual armónica de poesía corporal y de homenaje para cuya ubicación en el punto más alto, bastan cuerpos adiestrados toda una vida y el milagro de la música.El Ballet 3 del Ballet Nacional Dominicano, que llenó de formas y armonía visual el escenario de la Sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes, resultó una ratificación de la calidad de la danza y la oportuna y estética puesta en valor del tema cincuentenario que le da el tema; el heroísmo de las Hermanas Patria, Minerva y María Teresa (en un crimen en el cual también fue asesinado el valeroso chofer Rufino de la Cruz, quien se ofreció a conducirles, manejando el jeep en que fueron interceptadas y asesinadas por órdenes de Rafael Trujillo, en un hecho que marcó el principio del fin de la dictadura). El dramatismo y simbolismo del hecho trágico que le da origen, ratificó la condición inmemorial de la danza para consagrar episodios de la existencia. Carlos Veitía se apunta una de sus mejores coreografías, apoyado en la música de Philip Glass, con propuesta escénica de Liliana Soto, vestuario de época a cargo de Adriana Pérez y luces de Bienvenido Miranda y Enmanuel Ferry. Dividido en dos partes, el espectáculo se orientó inicialmente para ofrecer dos coreografías de gran desenvolvimiento y con rutinas exigentes, desarrolladas con limpieza y alto sentido del arte danzario. Esa primera parte incluyó un ballet basado en la música de Tchaikovsky con coreografía de Franklin Gomero, Zenaida Terrero y Armando González sobre la original de George Balachine.El otro tema de esa parte fue 14.52 Vidas Pasadas, con coreografía de Víctor Ramírez, música de Liszt, Purcell y Mamkala House Band, que resultó una actuación fascinante por su incisiva sencillez de vestuario y el desempeño de los danzantes.
Nuevos talentos
El Ballet Nacional Dominicano contó con la actuación invitada de primerísimas figuras, que mostraron su calidad en este espectáculo, y entre quienes se destacaron Romen Frómeta y Julián Garay. Los dos bailarines aportan sus talentos al pre-existente en la más importancia compañía danzaria nacional: Stephanie Bauer, Lisbel Piedra, Maikel Acosta, Jonathan Castillo, Marcos Rodríguez, Adriana Pérez, Rosa Sorber y María Valeria Melogno, entre otros.

