Opinión

Banquillo de los lacayos

Banquillo de los lacayos

Álvaro Uribe Vélez no pudo dejar vacío el banquillo de los lacayos, pero Barack Obama se las ingenió para dejar vacío el banquillo de los representantes de la imposición imperialista.

Dijo que se encontrará  con Lula Da Silva en la reunión del G-20, el 24 de septiembre. Y no es  lo mismo  que presentarse ante 12 gobernantes de América del Sur (aunque esté entre ellos el servil Alan García y el pequeño Bush apellidado Uribe).

¿A qué teme Obama, siendo buen expositor y hasta locuaz? ¿No quiso  aumentar, con su presencia, el alcance de los discusiones realizadas  anteayer en Bariloche, Argentina?  ¿Prefiere dejar en el tintero el tema de la hegemonía del poder estadounidense en el esquema imperialista? ¿No quiere hablar de lo inconfesable?

 Tan tajante como fue el rechazo de Obama a la invitación de Lula, tan radical como su negativa a rendir cuentas ante los presidentes suramericanos, debe ser el rechazo al acuerdo militar entre Colombia y Ecuador, que no constituye, ciertamente, un acuerdo, sino un capítulo más de la interacción entre prepotencia imperialista y entreguismo descarado.

El rechazo debe ser tajante, sin medias tintas como las que aparecen en algunas partes del contenido de la declaración de Bariloche (matizada por la presencia de siervos y vacilantes).

Como reconoce el presidente de Ecuador, Rafael Correa, no es posible controlar la acción de los militares estadounidenses en siete bases militares colombianas utilizadas por ellos, puesto que nadie pudo hacerlo cuando actuaban en Manta, Serán 7 bases estadounidenses, y nadie puede llamarse a engaño.

Lula,  moderado y todo, ha tomado  posición, puesto que la base de Palanquero está muy próxima a Brasil.

Tomar posición contra el aumento y la redefinición de la presencia militar estadounidense en un territorio que hace frontera con 5 países  y tiene salida al Pacífico y al Caribe, no es interferir en los asuntos internos de Colomia, sino luchar por la soberanía y por la integridad de la región.

Hay que exigir cuentas a Obama, y demandar los gobiernos del resto de los gobiernos de América Latina el rechazo a esta imposición. El antiimperialismo, siempre justo, es  ahora imprescindible.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación