NUEVA YORK. AFP. Durante dos décadas Chuck Blazer llevó adelante con estilo su papel de intermediario tras las bambalinas del fútbol mundial, pero para salvar el pellejo se convirtió en el principal informante de la investigación de la justicia estadounidense contra la FIFA.
Con su barba y sobrepeso al mejor estilo Papá Noel, Charles Gordon Blazer, su verdadero nombre, fue siempre tan pródigo como generoso.
Pero este estadounidense de 70 años ya no reparte regalos entre las celebridades y las estrellas del fútbol, con quienes tenía familiaridad, sino revelaciones que han sumido a la FIFA en la crisis más grave de su historia.
Ante el tribunal federal de Nueva York reunido a puertas cerradas en noviembre de 2013, Blazer desembuchó todo: los sobornos para designar las sedes de las Copas del Mundo de 1998 y 2010, las coimas para otorgar los derechos exclusivos de torneos, las empresas ficticias y las comisiones que le han valido el mote de “Señor 10%”.
Incluso grabó conversaciones comprometedoras con altos ejecutivos de la FIFA durante los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 con un dispositivo en un llavero que parecía salido de una novela de espías y que le proporcionó el FBI.
Ex secretario general de la Concacaf podría ser condenado a 20 años de cárcel por asociación para delinquir, fraude, lavado de dinero y evasión de impuestos.

