Extraterrestres en el pasado: en las estribaciones de la cordillera Tisali, territorio argelino del desierto del Sahara, hay unos 5 mil dibujos de figuras humanoides extrañas, de unos 9 mil años de antigüedad. En 1933, el arqueólogo Henry Lote los denominó con el nombre genérico de Los marcianos. La caverna Gaer-kla, un sistema de cuevas de más de 3,300 Mts de largo y hasta 2 Km de altura, en Mongolia, contiene 132 petroglifos de seres gigantes, de cuya cabeza surgen intensa cantidad de rayos. El carbono 14 les ha asignado unos 8 mil años de antigüedad.
Célebres son las pinturas rupestres de seres de un solo ojo, también en las cálidas arenas del desierto de Argelia. Las cabezas parecen portar un casco. Son vivos trazos sobre la piedra desnuda que abarcan 80 kilómetros. Se les calcula una antigüedad de 7,200 años.
A comienzos del pasado siglo 20, se estableció que el sistema Sirio está compuesto por 3 estrellas, una de las cuales es una estrella enana roja, 500 veces más densa que nuestro Sol, aunque en pleno siglo 21 todavía no ha sido descubierta por la astronomía. Sin embargo, existe una estela de cuero de ciervo, llamada Tula-ekre, con 5,500 años, que exhibe un mapa estelar con los 3 componentes del sistema de Sirio.
La Literatura védica contiene los 4 textos sánscritos más antiguos del hinduismo, de al menos unos 4 milenios de antigüedad. El pasaje denominado Voz de Zoppa, claramente relata que 10 soles y 20 nubes descendían a voluntad, absorbiendo y desprendiendo criaturas de su vientre por 4 veranos y 4 inviernos.
Un papiro que reposa en el museo del Vaticano, del año 1487 antes de la era cristiana, el rey Tutmosis III, faraón del antiguo imperio egipcio, describe 200 círculos de fuego detenidos a la mitad del cielo, de los que salieron numerosas criaturas gigantes. Un rayo que se encoje y extiende a voluntad es descrito en un telar escandinavo de más de 2,200 años, expuesto en el Museo Nacional de Estocolmo. 318 cuadros medievales, 127 frescos en diferentes templos católicos de Europa insinúan mecanismos cerniéndose en el cielo junto a santos voladores no identificados.
El libro Ufos en la antigüedad detalla 12,890 pruebas en piedra o en documentos, de la presencia de seres de otros mundos en el remoto pasado de nuestro planeta. Las descripciones bíblicas sobre el tema suman más de 400. ¿Acaso pudo ser muy abundante su visita en tiempos no históricos, más de lo que nunca nadie imaginó? Los entusiastas del fenómeno ovni no lo dudan. Arqueólogos de prestigio mundial califican las representaciones de muy inquietantes. Los antropólogos no descartan la posibilidad. Científicos de talla vacilan. ¿Y usted?

