La expansión del universo fue descubierta en 1912. Su expansión la ejecuta en todas direcciones acusando, incluso, un aumento en la velocidad con que lo hace. Esto quiere decir que expande más rápido ahora que hace 2 mil millones de años atrás. Imagínese una vejiga que se infla indefinidamente, pero ahora con nuevos bríos, eso mismo hace nuestro universo.
Las galaxias se separan. Cada segundo están más alejadas entre sí. Cuesta trabajo entender esto: así como el tiempo pasa, el espacio crece, en incrementos que no afectan las mediciones a escala del tiempo humano, pero a escala cósmica, dentro de unos millones de años el universo será muy diferente.
La energía oscura, que equivale al 90% de toda la energía del universo, es la que provoca su expansión, es su motor. Lo que pasa que es un motor invisible, ya que a pesar de representar la abrumadora mayoría de toda la energía disponible, se mantiene secretamente escondida en algún lado.
Inagínese el estadio Quisqueya repleto de fanáticos, aunque usted sólo logra ver unas 200 personas en las gradas, un chin de gente. ¿Dónde está el resto de la muchedumbre si la gritería rugiente me indica que el estadio está lleno a reventar? Nadie lo sabe.
La expansión del universo es un fenómeno constante, y llegará el día en que todo se separe de todo. Los astros se separarán tanto entre sí, que nadie será capaz de ver la luz de ninguna estrella, por lo lejos que ya se encuentran unas de otras. Todo morirá de frío dentro de la más devastadora oscuridad. La Luna, tan alejada de la Tierra, y ésta tan abrumadoramente distante del sol, el cual a su vez tampoco se verá más de tan remotamente aislado que ya se encuentra.
Imagínese un desierto, con granitos tan separados entre sí que literalmente se ha desintegrado. Uno preguntará: ¿Dónde fue a parar, quién se lo robó? Eso mismo se dirá del universo cuando la expansión lo desintegre, por abandono de materia dentro de 80 mil millones de años. Si el universo no es capaz de expandirse indefinidamente hasta su extinción, entonces comenzaría a contraerse hasta su colapso, o Big Crunch. Ya sea por expansión o por contracción, el universo está destinado a desaparecer.

