Los peligros que asechan al deporte y que las actividades de la velocidad no están excentas, es algo que todos debemos luchar. No es un secreto para nadie las personas dañinas que se enquistan en todas las actividades de la vida, sin excluir a los deportes. Aunque reconozco que existen más personas serias y que están dispuestas a llevar a la velocidad por los senderos del bien y desarrollo, también hay -aunque son los menos- los que viven al acecho de cualquier error que se cometa. Pienso que los directivos que rigen estas disciplinas deben tener los ojos abiertos y bien atentos, para cerrarles al paso a estos personajes que, a través de la historia de la velocidad, sólo han aportado desprestigio y vergüenza. Tanto la Federación Dominicana de Automovilismo (FDA), que preside Henry Krausz y Marcos Pichardo, del Club Dominicano de Corredores de Circuito (CDCC), lo mismo que los mandamás de las disciplinas de dragueo, motocross, motociclismo, enduro, fourl wheels y kartismo, también deben estar alertas. Se debe tener mucho cuidado con las personas que se admite y se le otorga una licencia para poder participar en una competencia. Pienso que se debe tener un colador para depurar a los que tienen la intención de ser miembros de una institución. Debemos mantener la disciplina de la velocidad limpia.

