Opinión

Campaña contra el PRM

Campaña  contra el PRM

A falta de argumentos convincentes para enfrentar a Luis Abinader y al PRM, el PLD ha desatado una campaña sucia contra el candidato presidencial y su jefe de campaña, Roberto Fulcar. Con alegatos, asumidos oficialmente, el partidos morado busca dañar aviesamente a este último atribuyéndole vínculos con un supuesto narco engendrado por demás en sus propias filas.

Las hojas de conducta e historia de servicio e impronta personal de Abinader y Fulcar están ahí. No tienen nada que ocultar ni de que arrepentirse, y sus pasos por la política no han sido la excepción. Reafirman, por el contrario, su vocación y disposición de poder servir con seriedad, honestidad y transparencia.

Llama la atención la saña y recurrencia del PLD al insistir en su falsa acusación para dañar al autor principal de la campaña que mantiene a Luis Abinader arriba con la notable ventaja de más de un 20% sobre el candidato del PLD.

En la política, los golpes bajos desbordan el regular proceder de las campañas, que pueden ser tanto negativas como positivas. Y hay una línea imperceptible entre una y otra que obvian los ineptos. Depende, por supuesto, del objetivo de cada contrincante. Resaltan, indistintamente, virtudes y defectos. Definida su procedencia y el blanco al que están dirigidos.

La campaña sucia, mientras tanto, ataca al adversario. Pero lo hace, no resaltando sus errores y defectos, sino creándolos de la manera más artera y perversa.

Distorsiona la realidad, inventa, atribuye cosas que no son ciertas. Y lo hace a sabiendas, con el único objetivo de dañar y descalificar al otro, sin importar cuál sea el medio utilizado ni las consecuencias personales y familiares que acarrean.

Atraviesa las fronteras de la ética, de la dignidad, del decoro. No busca ilustrar al público, sino engañarlo. Cabe explicar en este punto -sin ánimo de justificarlo-, que la corrupción y el delito no pueden encontrar otra forma de atacar que no sea la infamia y la mentira. Corrompido hasta la coronilla, estafar y mentir es lo único que sabe hacer el PLD.

Por: Eduardo Álvarez

cenitcorp@gmail.com

El Nacional

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