Coordinación de Miradas
Lillian Fondeur Q.
Asociación Dominicana de Periodistas con Perspectivas de Género
P: Por los riesgos que implica, ¿temen los políticos al debate Cara a Cara?
R: El miedo de los políticos a la televisión es muy pronunciado, para los debates y también en general. Alan Schroeder afirma que los políticos quieren tenerlo todo bajo control y un debate no se puede controlar ( ) La lucha por amarrar los detalles por parte de los asesores solo pone de manifiesto la inseguridad de los equipos de los candidatos. El miedo al debate no es algo racional, sino miedo a la televisión
Desde el 76 hasta el 2008 ha habido debates en las elecciones en Estados Unidos. La tradición estuvo a punto de interrumpirse en el año 1992 cuando se enfrentaron George Bush (padre), que llevaba cuatro años como Presidente, y Bill Clinton, Gobernador de Arkansas, como aspirante demócrata. Bush rechazó el debate en un principio, pero terminó aceptándolo porque el equipo de campaña de Clinton le enviaba a todos sus mítines a un hombre disfrazado de pollo. Así denunciaba su cobardía. Este personaje terminó siendo absolutamente popular en Estados Unidos, hasta el punto de que en uno de sus mítines, George Bush perdió los nervios y se enfrentó con él. Se popularizó con el nombre de Chicken George. Era un diseño de guerra psicológica, bien pensado, habida cuenta que en Estados Unidos el pollo es el símbolo de la cobardía. George Bush, que huía de los debates, acabó aceptándolo aunque propuso un calendario coincidente con algunos partidos de béisbol que presumiblemente iban a tener una gran audiencia. Quizás oponerse al debate podría ser interpretado como una falta de liderazgo.
P: La historia de los debates en España lleva su nombre, en tres ocasiones usted ha sido el moderador y organizador, ¿tiene alguna fórmula secreta para moderar los debates?
R: Fórmula sí, pero secreta no. Se trata de perseverancia, de un análisis de la situación general y concreta de dentro de cada uno de los partidos. La cadena de confianza es la clave fundamental. Si no existe esa cadena de confianza no se puede llegar a buen puerto.
P: ¿Cuál es la función del moderador? ¿Es un medidor de tiempo o solo un notario?
R: No, para eso ya están los cronometradores. El moderador debe estar perfectamente atento e intervenir cuando las reglas del juego son vulneradas en ese nítido Cara a Cara. La decisión de intervenir no la toma un cronometrador, ni la toma un notario que está allí para levantar acta. La tiene que tomar un o una periodista y tiene que jugarse la decisión de intervenir en aquel momento con el riesgo de que ese sea el momento culminante del debate y que probablemente determine su éxito o su fracaso en esa intervención.
Sinceramente, al terminar uno siempre se queda con la duda de si ha intervenido bien o ha intervenido mal, porque en ese momento ni se puede consultar con nadie, ni se tiene tiempo para meditar la decisión que se toma. Por lo tanto, el papel del moderador es la posibilidad de interrumpir, de cortar y de reordenar el debate. Se usa o no se usa en función de lo que allí suceda. El moderador asume un alto riesgo en situaciones dialécticas que no se pueden prever de antemano.
El moderador puede generar un problema imprevisto si no respeta las normas del juego establecidas y, por ejemplo, emite opiniones o bien no supera la tentación de convertirse en protagonista del Cara a Cara cuando los únicos protagonistas deben ser los candidatos.
P: ¿Por qué considera usted que debe realizarse un debate?
R: Considero que los debates son un elemento democrático importante de la campaña electoral, como se ha visto en el mundo. Bob Dole, rival de Clinton, admite que: el debate exige gran preparación y hace a los candidatos mejores y el propio Clinton va más lejos: Estoy convencido que los debates, especialmente los tres de 1999, me ayudaron a ser mejor Presidente
Quizá la analogía más interesante sobre los debates, la haya establecido Alan Schroeder cuando dice: Se equivocan quienes plantean el debate como un enfrentamiento dialéctico. La analogía que mejor funciona, es una entrevista de trabajo para un puesto profesional. Las y los votantes deciden a quién quieren emplear, quien de los dos merece el trabajo.

