El artista Cándido Gerón presentó una nueva publicación bibliográfica denominada Arte dominicano: del modernismo a las vanguardias, en el cual hace sus valoraciones sobre el aporte ofrecido a esta área de las Bellas Artes por importantes figuras de la plástica.
El libro consta de 500 páginas, en el que el autor señala que en República Dominicana los conceptos modernismo y vanguardia no se pueden entender si no se parte de Jaime Colson y Darío Suro.
Justo es reconocer que, desde este punto de vista, al arte dominicano se le hizo difícil fundar una metodología y una historicidad inspiradas en lo personal y tuvo que seguir atraído por los esquemas revolucionarios del Occidente, destaca el reconocido pintor. Sostiene que quizás el principal problema estuvo centrado en lo que individual no pudo trascender lo internacional, dado el hecho de que el arte dominicano no tuvo auditorio en que se discutieran las condiciones en que actuaba y, por otro lado, la mayoría de las obras realizadas en ese entonces no excedían la ficción pictórica.
Agrega que esto se debió, en parte, a la falta de teorías y de la exaltación de lo existencial, sin negar que muchos artistas de las generaciones de los 60 70 y 80 dotaron sus creaciones plásticas de maravilloso poder imaginativo y fuerza sugestiva.
Es un proceso donde están presentes percepciones y valoraciones sobre la idea de una evolución intelectual.
Muchos de nuestros artistas se declararon disidentes de la influencia foránea, creando al mismo tiempo, una figuración que confirma sus propias apuestas pictóricas, resalta Cándido Gerón.
El artista señala que estas dilucidaciones constituyeron una especie de arte imaginativo y revolucionario que aún continúa generando códigos nuevos con los cuales los artistas se diferencian unos de otros, y asumen el fenómeno de la figuración, del cubismo, del realismo y hasta un relativo esplendor dadaísta. Gerón expresa que con esta actitud consiguieron una nueva forma de conciencia y abrirse paso al participar en exposiciones colectivas y bienales en el extranjero.
DATO
Destaca que Jaime y Darío Suro abrieron el camino al modernismo. Con su evolución, el arte dominicano adquirió partida de identidad.
Cuando contemplamos sus pinturas, asistimos con toda certeza a la evidente agudeza del ingenio imaginativo. Se reconoce con ellos, la multiplicidad de resultados y de medios en que consiguen un lenguaje fundamentalmente reformador de la forma y los propios símbolos.

