Conflicto obrero patronal
Señor director:
Una botella de vino, champaña o whisky de las que suelen degustar nuestros empresarios, políticos, funcionarios y hombres de negocios del país, cuesta más de lo que percibe, como salario mensual, cualquier miembro de la clase trabajadora dominicana.
La inequidad en la distribución de nuestras riquezas, ha alcanzado niveles tan alarmantes que tanto las organizaciones como las personalidades internacionales que nos han visitado en los últimos tiempos, han criticado abiertamente estas grandes desigualdades.
El pírrico aumento salarial de 17% impuesto por los patrones, ya fue devorado por una inflación provocada por el alza de la electricidad y los combustibles, y ahora se anuncia aumentos en las medicinas, los servicios clínicos y como tiro de gracia el «paquetazo fiscal».
Dentro de ese contexto, dejar a la consideración de cada empresario si aumenta o no a sus servidores que estén por encima del salario mínimo, constituye una quimera, porque no es ni será la vocación de justicia y equidad, la hacedora de los grandes capitales.
Lamentablemente el estado, es el que da el primer mal ejemplo en la injusta política salarial que rige en el país porque como garante de la paz y la justicia social, debiera ser el primero en promover la equidad en la distribución de las riquezas que produce la Nación.
Ningún gobierno debiera permitir que mientras algunos de sus ministros, directores generales, u otros funcionarios, ganan alrededor del millón de pesos mensuales, exista un porcentaje tan grande de servidores públicos que no llegan a 6 mil pesos al mes.
Esa desproporcionalidad debiera ser materia de atención de todos los que aspiramos a vivir en un estado de justicia y paz social.
Atentamente,
Fernando Rodríguez Céspedes
Lago Enriquillo
Señor director:
El obispo de Barahona, monseñor Rafael Felipe-Núñez, se ha referido de nuevo a la necesidad de que el Gobierno enfrente las atrocidades del lago Enriquillo, al cual se le ha unido el Azuei para dañar tierras, cultivos y animales.
Quizás en Israel el Presidente consiga solución al problema. El reclamo data de muchos meses. En marzo de 2009, el Presidente visitó la zona y prometió solución. Después de eso el agua de un lado se juntó con la del otro, próximo a Boca de Cachón. Ojalá lo recuerde.
Atentamente,
Rafael Peralta Romero

