Opinión

CARTA DE LOS LECTORES

CARTA DE LOS LECTORES

Iglesias evangélicas

Señor director:

De diez años a la fecha, en el país ha surgido una serie de iglesias de las denominadas evangélicas. No es que estamos en contra de que cada persona elija la fe o creencia que quiera profetizar, la propia Constitución de la Republica, en su articulo 47 establece la Libertad de Asociación: «Toda persona tiene derecho de asociarse con fines lícitos, de conformidad con la Ley».

Lo que venimos observando es que estos grupos cristianos no están afiliados a los concilios tradicionales que conocemos por años tales como las Asambleas de Dios, Iglesia de Dios de la Profecía, los defensores de la fe y la iglesia de Dios Pentecostal, que por años vienen orientando a la sociedad, convirtiéndose las mismas en vanguardistas de los derechos e intereses de un pueblo cristiano, sin embargo estas iglesias de la nueva ola, no sabemos si se rigen por la ley 520 del 26 de julio del año 1920, sobre asociaciones sin fines de lucro hoy modificada por la ley 122-05 de fecha 22 de febrero del año 2005.

  Por lo que estos nuevos grupos evangélicos deben estar amparados en un marco legal, como lo han hecho otras denominaciones evangélicas que por su seriedad, pulcritud y coherencia, sus lideres se han ganado el respeto en la sociedad dominicana y frente a los partidos políticos que en determinado  momento acuden a ellas.

 Las iglesias son más bien un refugio de esperanza donde las personas se ven perturbadas por tribulaciones que enfrentan en el convivir diario, lo que éstas deben estar ceñida de la confianza y garantía de líderes que están al frente, toda organización debe tener un superior jerárquico que planifique los proyectos y corrija los problemas que atañe a la institución, algunas de estas congregaciones no le explican a nadie su proceder por no estar afiliadas a uno de los concilios que le agrupe para observar si sus actuaciones están de acuerdo a las leyes dominicanas, ya que su prédica ha de ser la conquista de alcanzar la salvación de este mundo, si no cumplimos con las leyes dominicanas como vamos a cumplir con la celestial.

y mucho menos que los otros concilio no saben de su proceder.

Atentamente,

Miguel  José  Almonte Torres

El Nacional

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