Opinión

Carta de los lectores

Carta de los lectores

Juan Bosch
Ahora, en ocasión de la celebración del Centenario del Natalicio de Juan Bosch, hombre honorable de pensamiento noble, los dominicanos, en aras del fortalecimiento de la salud moral de nuestra sociedad, deberíamos sincerizarnos y realmente salir en defensa de la palabra dignidad.

Estos tiempos volátiles y convulsionados nos obligan, como simples actores activos en el escenario inmenso que representa nuestro país, a reflexionar en torno a la importancia de lo que significa la dignidad entre los hombres y las mujeres que, con humildad y decoro, abrazan la política para servir y no para servirse de ella.

Ello así, porque acontece y resplandece la comprobación real del hecho de que algunas personas se adentran a las organizaciones políticas buscando sacarse, lo más pronto posible, el premio mayor de la lotería; y para tal fin, sin darle la importancia debida y merecida a los valores políticos y humanos, se confabulan con las fuerzas de la oscuridad y la mezquindad.

Para ellos la dignidad no es asunto de comportamiento, de conducta intachable, de valor humano y de responsabilidad familiar.

Todo lo contrario, la creencia de esos seres humanos, de comportamiento vil y defensores a rajatablas del oportunismo y del enriquecimiento ilícito, cobijado en todas las organizaciones políticas, la dignidad no significa nada; consideran que es un valor innecesario que estorba a sus intereses creados, un valor neutro, no primario sino secundario. ¡Vaya si son descarados!

Ahora bien, quienes pretenden pisotear, echar a un lado y esforzarse en ignorar la palabra dignidad, han de saber que somos muchos más los que seguimos las enseñanzas del maestro Juan Bosch, un hombre; cuya sola presencia personificaba y hacía resplandecer en cualquier medio la dignidad.

No son dignos de mencionar el nombre de Juan Bosch aquellos quienes en política o en cualquier actividad humana prefieren hacerle coro a la perversidad, a la imprudencia y a la altanería, en lugar de acercarse a quienes enarbolan con su accionar cotidiano la dignidad.

En definitiva, la clase política, más que nadie, en medio de esta crisis de valores que nos arropa, debería levantar la bandera que representa la dignidad; sólo así existiría un acercamiento sincero a la figura de Juan Bosch.

Oquendo Medina
Santo Domingo

El Nacional

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