Señor director:
Las estrategias constituyen el principal recurso metodológico en el desarrollo de las campañas proselitistas. Son, sin duda alguna, el más efectivo imán para aglutinar, de manera consciente, a un sinnúmero de adeptos que se encuentren al margen de líneas ideológicas diferentes de ciertas simpatías políticas, y más aún, de personas que, tradicionalmente, se hayan colocado en un plano indiferente dentro de los procesos electorales.
Resulta extremadamente delicada la aplicación correcta de las estrategias, porque, si se falla, aunque sea en lo más mínimo, podría variar, de modo muy significativo, el desenlace esperado en las competencias comiciales de los candidatos.
Siempre se ha dicho que unas elecciones pueden perderse en fracciones de minuto, y esto se ha de tener muy presente en todas las contiendas en las se pretenda alcanzar un triunfo.
En el panorama político de nuestro país, tenemos ejemplos de muchas situaciones sorprendentes, en materia de pronósticos que han resultado desconcertantes y decepcionantes para muchos de los llamados analistas con récord en presentaciones de encuestas electorales, y todo eso tiene su justificación en mal uso de las estrategias.
De ahí que nos hayamos sentido motivados a llamar la atención de ciertas personas que, por estar disfrutando de la sombra de un liderazgo inconfundible, como lo es el exhibido en la actualidad por el presidente Leonel Fernández, se atrevan a tronchar una trayectoria tan bien recorrida hasta el momento por el ciudadano Presidente.
Hay, pues, que propiciar la satisfacción del triunfo, con la aplicación de buenas estrategias, aunque impliquen el sacrificio personal de las apetencias individuales, porque, de no hacerlo así, nos podríamos convertir en víctimas de los enemigos de la prosperidad y el progreso.
Fortalezcamos la convicción de que el Partido de la Liberación Dominicana cuenta con los mejores estrategas de todos los partidos existentes en nuestro país.
Esto nos hace pensar, de manera positiva, en la seguridad del éxito electoral.
¡Que nadie se cruce de brazos, ni se propaguen consignas abstencionistas, dentro de nuestra Organización política!
Atentamente,
Carlos Jiménez Díaz
Santo Domingo

