Pobre seguridad
Señor director:
Los dominicanos vivimos inmersos en una precaria seguridad pública, que se verifica todos los días, no sólo por el elevado número de robos y asaltos que ocurren a diario, sino por el pésimo trabajo que realizan las organizaciones encargadas de velar por la seguridad de godos los ciudadanos que viven en este país del Señor.
Una prueba al canto es el caso de dos hombres que transportaban una avioneta en un camión, desde la provincia Valverde, hasta la región Este, que fueron detenidos en el Cruce de Boca Chica, debido a la curiosidad de los agentes a los que tal forma de transportar un vehículo aéreo, les llamó mucho la atención.
Los dos hombres lograron pasar todos los puestos de chequeos desde Mao hasta Santiago, y de ahí hasta Santo Domingo, sin que nadie notara que en la parte trasera del camión llevaban una avioneta que bajo ninguna circunstancia debe trasladada por tierra.
Hace poco un alcalde de una comunidad de Azua, fue apresado cuando transportaba en un vehículo de su propiedad a 16 haitianos indocumentados, a los que había contratado en Haití para que le sembraran miles de matas de Aguacate, alegando que en República Dominicana no encuentra trabajadores agrícolas para esas labores.
Lo mismo ocurre en las cárceles donde grupos de delincuentes aliados a las autoridades de esos recintos mantienen el control de los demás reclusos y de todas las actividades que allí se realizan.
Si una persona recluida en una cárcel recibe una compra de alimentos de su familia, tiene que compartirla o pagarle a los controles por recibir esos alimentos; los jóvenes y menores de edad, son vendidos a homosexuales y degenerados sexuales, que los convierten en mujeres.
Si una mujer, sea esposa, concubina o prostituta, acude a una cárcel para verse en la intimidad con un recluso tiene que pagar a las bandas que controlan el recinto.
Y nada que decir sobre los puentes peatonales, como los de las avenidas 27 de Febrero y John F. Kennedy, donde desconocidos exigen dinero por la fuerza a transeúntes que no pueden enfrentarlos, generalmente mujeres y ancianos.
La seguridad pública debe ser una de las prioridades de las autoridades, pero no sólo para los funcionarios o compañeros del partido, sino para todos. Al menos eso dice la Constitución de la República.
Atentamente,
Ruddy Germán Pérez
periodista

