¿En qué quedamos?
Señor director:
Voy a citar dos párrafos que han sido citados en estos días por muchos periodistas, pero sucede que son tan recientes que la gente no ha tenido tiempo para olvidar.
El expresidente Leonel Fernández, en un discurso siendo presidente, justo cuando rendía cuentas ante el Congreso, dijo:
No creemos, señoras y señores, que estaríamos incurriendo en algún acto de exageración o de autocomplacencia, si afirmásemos que como resultado de la aplicación de políticas adecuadas por parte del gobierno, logramos superar la situación de crisis del año 2004, y hoy, efectivamente, debido a eso, la República Dominicana se encuentra mejor que ocho años atrás.
Hace cinco días, al hablar sobre la crisis económica, culpó de la crisis al opositor Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que durante el gobierno de Hipólito Mejía generó un déficit de 50 mil millones de pesos.
Yo no sabría dónde poner esto, ni dónde quedó el blindaje que él le puso a la economía.
No hay que ser economista para saber que alguien se canta y se llora, y, peor, canta y llora tratando de engañar a este pueblo.
Atentamente,
Julio Domínguez
Santiago
Los líos de Omega
Señor director:
Omega no es un gran artista ni un gran intelectual, pero es un hombre espectáculo. Hace falta que las instituciones de este país funcionen de manera tal que el espectáculo no sea lo fundamental, que no dejen espacio para montar desde ellas cualquier trama.
Una joven que dijo haber sido golpeada, luego dijo que mintió, y hay quienes afirman que, en privado, dice haber sido golpeada por El Fuerte.
La verdad es que en este país hay mucha violencia de género y es hora de que nadie tome a juego ciertos asuntos.
Omega no tiene que ser condenado si es inocente, pero tampoco tiene que ser perdonado si es culpable, y lo que se hace contra la gente que miente o que obstruye la acción de la Justicia debe hacerse en su contra si ha incurrido en mentiras, manipulación y otras maniobras.
Algunos temas tienen una gravedad demasiado evidente como para que se conviertan en temas de farándula. Es hora de que todo el mundo sepa que, quien juega con fuego, tiene un alto riesgo de salir quemado.
Atentamente,
Pedro A. Solís
Santo Domingo

