La UASD
Señor director:
Estamos desconcertados quienes estudiamos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, la universidad más vieja del Nuevo Mundo, pues ni remotamente imaginábamos que en pleno siglo XXI tendríamos a líderes estudiantiles erráticos sin parangón. Algunos tienen más de dos décadas estudiando y, por ende, su meta no es salir profesionales y convertirse en entes productivos útiles a la sociedad, sino seguir siendo ¨parásitos obligados¨ de la universidad.
Los que ahí estudiamos en la década de los 70 teníamos líderes estudiantiles idóneos, lógicamente, como los demás estudiantes, no podían graduarse en tiempo récord, porque los 12 años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer fueron inenarrables por la lucha para un mayor presupuesto y se alargaban los semestres.
Con frecuencia, fuerzas militares intervenían la UASD y algunos teníamos el criterio de que su comandante en jefe (el presidente) era un resentido que nunca perdonó que el Movimiento Renovador lo sacara de la universidad. y pagamos con creces los estudiantes con pérdida de tiempo y muchísimo peor, lloramos a líderes estudiantiles asesinados que fueron meritorios y a otros no dirigentes pero muy buenos.
Ahora abundan los lideres que no se pueden graduar ni chepa cum laude. Quieren comida buena a 5 pesos, los créditos al mismo precio de 20 años atrás, porque son pobres, no quieren sanciones para los vándalos que destruyen propiedades públicas y privadas, irrespetan a las autoridades, en síntesis, quieren ser mendigos por siempre de los gobiernos que nos damos, máxime el presidente actual, no priorizó la educación y favoreció a la UASD con obras de relumbrón, pero la habilitación y empleomanía corre por cuenta de la institución y los lideres y sus coristas saben que eso se hace con dinero.
Hay quienes dicen que los estudiantes desordenes son azuzados por politiqueros e izquierdistas trasnochados, si es verdad entonces a esos estudiantes es pertinente decirles que para ser títeres no hay que estudiar y a las autoridades y a quienes quieren estudiar les sugerimos no dejarse chantajear de quienes se nutren de los desórdenes y pretenden socavar la autoridad y convertirla en tierra de nadie y que se salve quien pueda.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

