Señor director:
Tengamos confianza en Dios, que si da la llaga da la medicina. Tengamos confianza en las autoridades que aun con debilidades están haciendo lo que entienden que deben hacer según les dicten su conciencia, su raciocinio e investidura, atendiendo a la Carta Grande y a las leyes. El ministro de salud está haciendo lo que le corresponde aunque acomode su misión y proyecte su propia visión, cuidándose de no suicidar su compromiso político. Obviando algunas debilidades de estrategia y de logísticas ha tenido buen desempeño y exhibe brillantez en el desarrollo de su informe diario a la prensa y a la opinión pública en general. El personal operativo del coronavirus en hospitales, clínicas y hogares está haciendo con responsabilidad lo que su profesión manda. Tanto es así, que no hay desertores conocidos.
De haber condiciones, ese personal debiera ser incentivado para que su riesgos o trabajo sienta más estímulo y sea más llevadero. El mayor número de líderes políticos lo ha hecho bien, pues solo unos cuantos fanáticos oportunistas han cometido imprudencia, buscando ganancia en tiempo de pérdida. Los medios de comunicación y la prensa han hecho buen trabajo. Algunos programas televisivos son merecedores de la más alta distinción y elogio por su dedicación a orientar contra el temible coronavirus. La Policía y los militares, han hecho bien lo que les ha correspondido hacer, salvo diminutos desaciertos. La agencia del orden público no se ha anotado ningún escándalo destacable en su desempeño, a pesar del riesgo de contagio al que se exponen cada día.
Aparte de los desaprensivos, de cerebros diezmados y bulteros, la ciudadanía ha observado buen comportamiento, habida cuentas de que hay un segmento de la población que en el horario libre del toque de queda tiene que buscársela para poder comer y mantenerse de pie. Esta es una guerra del mundo terráqueo contra el coronavirus. Cada país libra su propia batalla hasta vencer el temible enemigo de la humanidad. En cada batalla todos somos necesarios e importantes. Tenemos que actuar unidos aunque no juntos, asumiendo las mismas estrategias hasta vencer, sin partido, sin color, sin religión, sin raza y sin diferencia de clase socioeconómica, sabiendo que este virus no respeta nada ni a nadie. No te ponga bruto. Quédate en casa. Bajo esta estrategia venceremos.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

