RICARDO RODRIGUEZ ROSA
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SANTIAGO.- El arzobispado de esta provincia consideró que el año recién iniciado debe ser aprovechado por todos los dominicanos para crear un nuevo proyecto de nación.
La propuesta está contenida en el editorial titulado “Será bueno”, de la edición de este domingo del semanario Camino, órgano de difusión escrito de la Iglesia católica en esta demarcación religiosa.
En el mismo, resalta los principales retos que, de acuerdo a su percepción, deben prevalecer entre los dominicanos en el 2014 porque “tenemos retos personales, comunitarios y sociales que debemos afrontar para alcanzar el éxito”.
“Tenemos que crear un nuevo proyecto de nación fundamentado en valores, donde el éxito no dependa de la actitud seria o medalaganaria de los gobernantes”, abunda el editorial.
Será bueno
Por igual, sugiere fortalecer los grupos comunitarios “como expresión genuina y limpia de la presión social que debemos hacer para que respeten nuestros derechos”.
“Ahí están las juntas de vecinos, que hay que preservarlas libres y sin ataduras partidarias, para que sean el mejor camino de ir creando conciencia participativa”, arguye Camino.
A su juicio, el nuevo año invita a los dominicanos a sembrar una cultura de paz en todos los ambientes, comenzando desde la familia y que llama a estimular iniciativas de progreso “que van surgiendo en nuestras comunidades y que sólo esperan la mano amiga que les facilite los recursos para arrancar y no detenerse jamás”.
“El 2014 nos brinda la oportunidad de iniciar un proceso de acompañamiento a tantas personas excluidas que viven en condiciones infrahumanas”, razona el semanario Camino en su editorial de este domingo.
Asimismo, se hace eco de las palabras pronunciadas recientemente por el papa Francisco que, buscando animar y motivar a la feligresía católica, dijo: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones y hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano, que lava, limpia y consuela”.
“Ojalá que este mensaje del sucesor de Pedro se anide también en los corazones de quienes no pertenecen a la Iglesia, para que juntos edifiquemos una nueva humanidad. Nos toca a nosotros comenzar a construirla”, termina diciendo el editorial.

