Moscú. EFE. Alrededor de un centenar de ciudadanos chinos, todos hombres, dejaron sus puestos de trabajo en la región de Primorye, en el Extremo Oriente de Rusia, y se dirigieron a pie a China cuando su empresa se negó a llevarles mujeres a la obra donde trabajaban de forma legal.
Noventa y siete obreros chinos fueron retenidos en una pueblo de la zona fronteriza con China.
Declararon que dejaron el trabajo por un conflicto con el empresario y que quieren volver a su casa, informó la Dirección de Interior de Primorye citada hoy por la agencia Interfax.
Los agentes policiales convencieron a los hombres de que volvieran al lugar de su residencia legal en Rusia para negociar con el empresario que los tenía contratados.
