La Sociedad Dominicana de Bibliófilos, una institución sin fines de lucro fundada en 1978, está a punto de desaparecer tras 40 años fomentando el libro dominicano y rescatando piezas editoriales fundamentales para la historia y la cultura del país. Las limitaciones económicas que sufren los bibliófilos ha provocado el cierre de la biblioteca Enrique Apolinar Henríquez, con 15 mil volúmenes y especializada en temas dominicanos y del Caribe, considerada la más importante en su género de la región.
La biblioteca cerró temporalmente sus servicios al público por falta de recursos económicos, y por la suspensión, desde septiembre pasado, de la subvención de cerca de 100 mil pesos mensuales que le otorgaba el Ministerio de Cultura, dijo el presidente de la Sociedad de Bibliófilos, Mariano Mella.
También ha tenido que ser suspendido uno de los pocos eventos culturales únicos en su género en el continente, la Feria de Libros Raros y Antiguos, donde se aprecian obras con más de 700 años, en miniaturas y con otras particularidades, mostrando verdaderas joyas de la literatura y un espacio para interactuar coleccionistas y personas que poseen libros con estas particularidades de Santo Domingo y varias provincias.
Tampoco participamos en la anterior edición de la Feria Internacional del Libro que organiza el Ministerio de Cultura, por falta de fondos, y estamos muy apenados, ya que si la situación persiste esa entidad dejará de operar por completo, se lamentó Mella.
