MONTERREY, México (AP) _ Autoridades detuvieron a cinco presuntos miembros del cartel de las drogas de Los Zetas que confesaron haber participado en el ataque incendiario contra un casino en el norte de México, en el que murieron 52 personas. El gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, informó en rueda de prensa que la principal hipótesis hasta el momento es que los dueños del local se habrían negado a ser extorsionados por el grupo de Los Zetas. «No iba dirigido a las personas, iba dirigido al casino». Dijo que existe la «posibilidad de que se les haya salido de las manos y que no hayan contado con el asesinato de estos 52 seres humanos». Según Medina, las autoridades buscan a por lo menos otras dos personas. El cartel de Los Zetas ha sido en los últimos años el grupo criminal responsabilizado de algunos de los principales hechos violentos que han sacudido a México, entre ellos el asesinato de 72 migrantes en agosto de 2010.
Aunque no especificó el rol de cada uno de los detenidos, de entre 18 y 37 años, el gobernador dijo que algunos rociaron gasolina, otros condujeron los vehículos o sirvieron como vigilantes. Divulgó un nuevo video en el que se observa a los presuntos responsables cargar en una estación de gasolina los bidones que utilizaron para rociar el combustible e incendiar el lugar. El atentado ocurrió el jueves en Monterrey, capital de Nuevo León, y llevó al gobierno federal a declarar luto nacional por tres días y ofrecer una recompensa de 30 millones de pesos (unos 2,4 millones de dólares) por información sobre los responsables.
Una primera videograbación del incendio del jueves efectuada por cámaras de seguridad mostró a ocho o nueve sujetos que llegaron en cuatro vehículos e introdujeron bidones al Casino Royale, ubicado en una avenida comercial. En escaso minuto y medio, el casino estaba en llamas y columnas de humo negro salían del edificio. Los hechos desataron la indignación de prácticamente todos los sectores sociales, aunque también llevó al ex presidente Vicente Fox (2000-2006) a sugerir que era necesario convocar a una tregua a grupos criminales e incluso considerar una amnistía como medio para frenar la violencia en el país.
El presidente Felipe Calderón, sucesor y correligionario de partido de Fox, rechazó el lunes la posibilidad de un pacto y una amnistía. «Imagínate que en este momento a los criminales que lanzaron la gasolina ahí en este lugar (el casino), de la manera más cobarde y ruin, les demos amnistía y los dejemos libres», señaló el presidente a la cadena Televisa.
«¿Pues qué es eso? O sea, no sé cuáles sean las ideas y fundamentos de eso. Creo que para amnistía y para tregua con los criminales ya tuvimos demasiados años y ahorita estamos pagando las consecuencias de haberlos dejado crecer en todo el país», añadió el mandatario. El atentado al Casino Royale, que según autoridades municipales no cumplía con toda la reglamentación local pero había obtenido un amparo judicial para ampliarse, también ha desatado un debate sobre la manera en que operan los centros de entretenimiento de ese tipo en México. La Secretaría de Gobernación, responsable de dar los permisos, aseguró que en el actual gobierno que inició en diciembre del 2006 no se ha otorgado ningún permiso propio, sino sólo a raíz de procesos judiciales iniciados por empresas con anterioridad. El subsecretario de Gobernación, Juan Marcos Gutiérrez, dijo en un mensaje a la prensa que actualmente hay 27 permisos que amparan la operación de 561 establecimientos (incluidos casinos, hipódromos, galgódromos y frontón), aunque sólo se tiene el reporte de que 306 funcionan.
El gobierno dijo la semana pasada que el Casino Royale era propiedad de la empresa Atracciones y Emociones Vallarta S.A. de C.V, aunque Gutiérrez señaló que aún se investiga su relación con el lugar. Jorge Domene, vocero de seguridad estatal, informó que se pidió ayuda al gobierno para localizar a los hermanos Raúl y Jorge Rocha Cantú, a quien identificó como los propietarios del casino. El funcionario dijo que familiares han informado que están en Estados Unidos pero no sabe dónde. También el lunes, la primera dama Margarita Zavala visitó a las tres personas que aún se encuentran hospitalizadas tras resultar lesionadas por quemaduras e intoxicación. En total hubo 10 heridos.
La violencia en Monterrey y sus alrededores ha ido en aumento en los últimos meses, escalada que las autoridades atribuyen a una disputa entre los carteles rivales de Los Zetas y el Golfo.
Más de 1.000 personas han sido asesinadas en Nuevo León en lo que va del 2011, mientras que en 2010 fueron 828 y 267 un año antes. La violencia atribuida al crimen organizado ha dejado más de 35.000 muertos en todo el país desde diciembre de 2006, cuando el gobierno de Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.
El domingo, cientos de personas vestidas de blanco portaban pancartas que demandaban la renuncia del gobernador de Nuevo León y del alcalde de Monterrey.
