Night at The Museum: Secret of the Tomb’
Esta no es la primera vez que sucede, ni tampoco la última que uno lo repita. Pero que un film como ‘Night At The Museum’ haya arribado exitosamente (?) a una trilogía, tan solo de la mano de un puñado de chistes y una avalancha de efectos visuales; dice mucho del estado del cine actual.
Naturalmente, este es uno de esos ejemplos en los que una idea o un curioso y absurdo chiste sirve de base y elemento central de todo un tinglado que entonces, se repite una vez, y de nuevo una vez más.
Es por ello que desde la aparición del primer ‘Night at the Museum’ en 2006 el relato/chiste sigue siendo el mismo: durante las noches las exhibiciones del Museo Natural de Historia de New York, es decir, esqueletos de dinosaurios, personajes históricos y animales momificados vuelven a la vida, lo que representa en principio un dolor de cabeza para el vigilante Larry Daley (Ben Stiller), pero este encuentra luego la forma de sacar buen partido de tan inusual acontecimiento.
Es siguiendo ese esquema como hemos arribado a un tercer capítulo en el que el cansancio y el agotamiento de la repetitiva formula son más que elocuentes. Lo que ha hecho ligeramente diferente cada incursión son los giros y travesuras que realizan cada vez los distintos personajes y animales de cada capítulo. Todo lo demás es exactamente lo mismo.
Hay un chiste aquí y un gag allá pero en general el humor es mayormente rancio, insípido o en su defecto, fruto de la exageración desmedida.
De poco sirve el cambio de ambiente, la acción se traslada ahora al Museo de Londres a donde Larry ha ido a tratar de recuperar la magia perdida de la especie de ‘tableta egipcia’ que vuelve a la vida a las exhibiciones y estatuas de cera.
Vale mencionar aquí el nuevo personaje ‘Sir Lancelot’, interpretado por Dan Stevens (Downton Abbey), puesto que es el único que aporta cierta chispa y vigor a una producción caracterizada principalmente por el letargo y la más que evidente falta de inspiración. Los niños probablemente se diviertan con esta sinfonía desencadenada de efectos visuales, pero el resto de los mortales no los disfrutarán tanto.

