Nadie dijo que la adaptación al cine de la serie televisiva Sex And The City, mereciera una continuación. Ni siquiera un intento. Aquél fue sólo un film risueño y afable cuyo tono satírico sobre un Manhattan vestido de pasarela, sedujo a los fans de la serie. Eso, por supuesto, disparó la recaudación en boletería de la película, y precipitó la consiguiente y absolutamente innecesaria secuela. Pero por increíble que parezca Sex and The City 2 es un film sin destinatario, y en sobre todo un anacronismo. El lujo desmesurado, los abundantes y estrafalarios vestidos y los cuatro personajes centrales con la edad que reflejan, lucen esta vez fuera de época. Aunque esta película no guarda ninguna relación con la anterior, con la excepción del titulo y los cuatro personajes centrales, poco ha cambiado en la vida de Carrie, Miranda, Charlotte y Samantha, desde que concluyera el film previo. Ellas siguen inmersas en su mundo de cristal viviendo el sueño eterno del lujo, el placer y la banalidad más odiosa y abominable.
Sin que haya ninguna razón que le de sentido, Samantha consigue un viaje con todo pago al Medio Oriente, y convence a sus tres compinches para que le acompañen. Si alguien pensó que esto agregaría mayor comicidad o dinamismo a la endeble trama, erró el tiro por completo. A estas chicas/señoronas no les interesa nada más que ir de compras, tomar champaña y pavonearse por el desierto o a la calles de Abu Dhabi.
Sex and The City 2 no sólo carece de interés y enfoque narrativo, sino que no posee conflictos ni motivación alguna que la sostenga. De modo que el aburrimiento es inevitable casi desde el mismo inicio de la película. El humor del film es también no sólo escaso y estúpido, sino además insípido y carente de toda inspiración. Este es un film sin alma, sin espíritu y sin actuaciones que parece no terminar nunca. Habría que ser alguien extremadamente fanático de la serie para poder encontrar aquí algún sentido de diversión. Y es que el film es casi un insulto, incluso para los mismos apósteles de la frivolidad y el oropel más encendido.

