La Cinemateca Dominicana ratificó anoche, con el inicio del Ciclo de Cine Negro Norteamericano, que sigue siendo la principal sala pública de exhibición de cine de primera calidad, con la tarifa más baja (50 pesos y los estudiantes gratis), con la exhibición de Reservoir Doggs (Perros de la Calle, Quentin Tarantino, 1992).
La cinta fue realizada en una funeraria abandonada, transformada como almacén, con un presupuesto precario y con extraordinarios sacrificios físicos a los seis protagonistas por parte de un inflexible director que rodaba una y otra vez las mismas morbosas escenas sangrientas. El resultado fue una película de culto, que presenciaron en la Cinemateca tan solo 21 personas, amantes del cine verdadero, lo que plantea, nueva vez, la tarea colectiva de lograr que esta renovada sala de cine (tiene un proyecto Sonny nuevo de última generación y un excelente aire acondicionado) para llevar mucha gente a conocer lo que es el cine en sus expresiones más elevadas exquisitas.
Una película golpeante desde el sopor de la propia sangre que brota de aquellos cuerpos, con un guión sorprendente, inusual y que a cada vuelta de situación, deja al espectador sin aliento y con el agridulce sabor de las veredas insospechadas que va tomando. Los protagonistas son Harvey Keitel (Sr. Blanco), Tim Roth (Sr. Naranja), Michael Madsen (Sr. Rubio), Steve Buscemi (Sr. Rosa), Chris Penn (Nice Guy Eddie), Lawrence Tierney (Joe Cabot) y el propio director Quentin Tarantino (Sr. Marrón).

