¡Pensarlo bien!
La televisión educativa podrá ser muy saludable, pero la inversión de 105 millones de pesos que se ha anunciado plantea muchas reflexiones sobre un proyecto en que tienen que ponderarse múltiples variables.
Si el Ministerio de Educación no se asegura de que se utilizarán los canales más adecuados y de la audiencia indicada el programa podría convertirse en agua de borrajas. La Corporación Estatal de Radio y Televisión (CERTV) podría contar con los equipos y el alcance para la transmisión de los contenidos, pero es más que sabido que la audiencia es mínima.
Ante una oferta televisiva tan diversificada el programa que se propone el Ministerio de Educación no resulta tan sencillo, más aún cuando existen muchos otros contenidos educativos en los medios audiovisuales. Estimula, es la verdad, el optimismo con que el titular de Educación, Andrés Navarro, ha encarado el proyecto. “Nosotros”, dijo, “vamos a romper el estigma que hay con la televisión educativa, la imagen en la memoria dominicana es que se trata de hablar de aburrimiento y eso se va a acabar”.
A pesar de la confianza que exhibe el funcionario lo mejor sería que el proyecto se analice bien para evitar no solo frustraciones, sino que el dinero que se invertirá no cumpla su cometido.

