Como cada Domingo



Camilo-Rijo-Fulcar

Por Camilo  Rijo Fulcar

Este joven artista dominicano, guitarrista clásico, promotor educativo de la guitarra para con los niños de la calle, enfrenta una seria situación hoy día por un peligroso cáncer hepático, que requiere de una medicación costosa que hasta el momento le había estado entregando solidariamente el Departamento de Enfermedades de Alto Costo del Ministerio de Salud.
Ese medicamento, le dicen, no ha llegado y tiene ya dos meses sin tomarlo.
Todas las vidas de los seres humanos son valiosas. Todas lo son. Y la de Camilo es una particularmente trascendente por su talento interpretativo, compositivo y cultural.
Hay que hacer lo posible para garantizar su vida. Lo que sea. Llegar hasta donde sea para que el medicamento esté a su alcance.
El costo será financiado por conciertos de sus amigos en restaurantes de la Ciudad Colonial, lo que se agradece, lo que es bueno, pero no es suficiente.
Tomemos en serio la vida de Camilo Rijo Fulcar, un artista de la calle, un talento académico, uno que encontró en la música su realización y ha hecho una labor que lo hace meritorio de cualquier esfuerzo especial que el caso demande.
Hemos seguido su carrera en detalle. Sabemos cómo ha amado y difundido la música de Bullumba Landestoy, el maestro de la composición musical dominicana.
Sabemos de su amor por el rock metálico en la misma medida en que ama interpretar las partituras de Mozart, Beethoven o Tchaikovski.
Hay que preservar la vida de Camilo. No tengo otra forma de decirlo.